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viernes, 5 de diciembre de 2014

OPINION: Maestros/as por Vocación

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POR YOVANNY SANTANA 
Para Ecos del Sur
 
“La vocación es la inclinación natural que una persona tiene a realizar determinadas acciones en su vida social”

A lo anterior le agrego, que es la inclinación de una persona a hacer algo con amor, con dedicación, donde el individuo le gusta lo que hace, se siente bien con ello.

 En El Peñón  funcionó una de las tres escuelas rurales especiales piloto (una escuela modelo) que habían en el país en la década del 50. En esa escuela se impartían cursos en artes industriales, economía doméstica, agricultura y educación formal. Las otras dos escuelas de esa naturaleza estaban ubicadas, una en La Herradura de Santiago de los Caballeros y la otra en Higüey. Las tres escuelas eran dirigidas por el desaparecido Servicio Cooperativo Internacional.

A la escuela de El peñón un poco más tarde se le puso el nombre de Profesora Marina Sepúlveda, en honor a una maestra que se destacó en ella por la gran labor que realizó.

Por los años 60 el centro educativo contaba con una generación de maestros/as (de los que gracias a Dios tuve el honor y el privilegio de aprovechar su gran talento) altamente preparados en todos los sentidos, dentro de estos estaban Elena Feliz, Estela Margarita Peña,  Manuela Medrano, Zaida Nora Matos, Yolanda Rivas entre otros. 

Estas profesionales son inolvidables, por el trabajo que llevaron a cabo en aquel centro y los frutos que dejaron en ese pueblo, con una gran vocación, como debiera tener todo aquel que se dedique a tan noble tarea, tenían amor, responsabilidad y entrega total, méritos que se han ido perdiendo con el transcurrir del tiempo en el Sistema Educativo de la Rep. Dominicana.

Hubo un largo período en que los sueldos en educación no eran atractivos, eran muy bajos, hasta el extremo de que era muy raro  que alguien quisiera estudiar esta carrera, pues la mayoría de las universidades cerraron la misma porque nadie se inscribía para estudiarla, esto cayó tan bajo que llegó un momento que tuvieron que ofertarla sin pagar un centavo, a través de becas, para ver si de esa forma se incentivaban a matricularse, a pesar de todo esto  se quedaban vacías, los pocos que lo hacían era realmente por vocación.

En el gobierno del doctor Leonel Fernández se produce un gran salto, aumentando significativamente el salario de los/las maestros/as, lo que produjo un renacer del interés por estudiar educación, muchos comenzaron a ver en ésta la solución a sus problemas económicos y comenzaron a llenarse las universidades de estudiantes de esta área, mujeres que parecían habían tirado las toallas, ya teniendo hijos se animaron también y se insertaron en el sistema, mejorando de esta manera su calidad de vida al junto de sus familiares, lo que ha continuado con el paso de los años.       

Aunque los maestros/as merecen y necesitan ganar más, no es menos cierto que tienen en esto momento uno de los sueldos más atractivos en comparación con lo que ganan la mayoría de los empelados públicos, por esa razón hay tanta gente estudiando educación, en muchos casos personas que no sienten amor por este oficio, algo indispensable para enseñar. 

Partiendo de las experiencias que viví durante largos 31 años en el Sistema Educativo Dominicano, donde terminé como coordinador de primer y 2do. Ciclo de Básica de la escuela Leonor Fetz del municipio Santa Cruz de Barahona, llegué a las siguientes conclusiones:
Hay dos clases de maestros/as:

-Por vocación, aquel que le gusta el oficio, que lo vive y lo siente.
-Sin vocación:

a) Con responsabilidad, aunque no es lo que le gusta, hace un trabajo serio, cumple.
b) Sin responsabilidad, no es muy cumplidor, no le gusta este trabajo, pero necesita ganar dinero.

Esperemos en Jesucristo que cada día más se integren al sistema personas que realmente le guste esta hermosa labor, que si no le gusta, si lo hacen por necesidad, que tengan responsabilidad, porque de no ser así el daño se hará a nuestras familias y terminará impactando negativamente  la sociedad en general, es vedad que necesitamos el dinero para cubrir nuestras necesidades, pero debemos ganárnoslo con seriedad, dedicación y amor, si lo hacemos de esta manera,  Dios y el pueblo nos lo agradecerán, de lo contrario nos lo tomarán en cuenta.