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jueves, 25 de diciembre de 2014

OPINION: José Ramón Muñoz Acosta, abogado y ciudadano ejemplar

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POR BIENVENIDO MATOS PEREZ

Mi madre solía decirme que me cuidara, siempre que me disponía a salir me lo repetía con ahincó y cuando le cuestione el motivo porque me Asia esa indicación con tanta vehemencia me respondió: - porque en el mes de diciembre se muere mucha gente.

Pudiera esto parecer simples cávalas pero los acontecimientos infaustos acaecidos sobre nuestro pueblo me lo confirman.

Sin muchas pretensiones matemáticas basta recordar a Teuddy Ariel Sánchez que se nos fue en diciembre, discreto, tranquilo cuando apenas las fiestas navideñas asomaban y nos dejo una pena intensa de la cual parece no podremos depararnos durante estos días.

Ahora se nos marcha un ciudadano de enorme valía, hombre correcto, de quien uno puede decir que paso por el fango como pasan los cisnes, sin ensuciar una sola de sus plumas.

A José Ramón Muñoz Acosta lo Conocí desde mi niñez, fuimos vecinos en el viejo barrio de villa estela con sus casas vetustas, con sus calles de tierra pero con vecinos sensibles, que se trataban como hermanos.

Él era el barbero del barrio en la parte de atrás del colmadito el avioncito que era propiedad de sus padres el comerciante Luis Muñoz y su Madre Doña Carolina Acosta.

La humildad era proverbial en él y la sencillez, eran como una marca de su vida, hablaba de temas profundos y se notaban grandes deseos de superación a la par con el oficio del barbero fue también sastre, músico y en todas estas actividades fue correcto, esmerado, fino, sus padres se esforzaron en la crianza y tanto José Ramón como su hermano sucre Antonio se  hicieron con el paso del tiempo profesionales del derecho y en esa profesión José ramón muños acosta sentó cátedras de grandezas al grado que de los cuestionamientos que se hicieron al ejercicio de la profesión de abogado este brillante profesional salió siempre ileso porque hizo de esta profesión un ministerio de seriedad de servicios que le dieron prestancia a esta profesión tan conflictiva y de tanta importancia para el desarrollo integral de nuestros pueblos.

Su capacidad profesional de buen abogado lo proyectaron como un abogado cabal que supo litigar con altura en los tribunales de la republica, litigar con él era un ejercicio de aprendizaje, porque siempre se esforzó porque la justicia prevaleciera por encima de las pasiones y los interés creados en la búsqueda del más puro ideal de justicia, su boca no se abrió nunca para desmeritar a un contrario y supo deslindar siempre la distancia a la que debían colocarse los abogados en razón de que estos no eran parte de los procesos judiciales en si mismo sino orientadores que aspiraban a una correcta aplicación de la ley y tampoco uso sus conocimientos para apabullar ni disminuir a sus contrarios.

Una vez me dijo un abogado que litigar con José Ramón Muñoz Acosta era mejor que tener amores porque con este extraordinario jurista se aprendía aunque uno no ganara el pleito, tenía un don de enseñar que lo impulso constantemente a compartir sus conocimientos con los demás y esto le valió el reconocimiento de muchos de los que observaron su conducta que era la de un hombre poco común en nuestros medios.

Su vocación de servicios y sus amplios conocimientos lo llevaron a ser el primer ejecutivo del Ceajuris una institución de servicio social que ha prestado un extraordinario servicio a toda la región en el quehacer de todas estas zonas, durante su periplo por los tribunales fue ministerio público, abogado de oficio, Juez de primera instancia hasta terminar en la corte de apelación y en todas fue el mismo José Ramón Muñoz Acosta servicial, honrado y trabajador.

Muchos vimos en él un futuro Juez de la Suprema Corte de Justicia pero como aquí solo valen los intereses políticos fue imposible que este anhelo se hiciera realidad, porque la política  perdió su esencia de actividad de servicio para convertirse en un negocio en la que todo se vale siempre que sirva para sostener intereses creados.

Con estas líneas no es que quiera ser el biógrafo del Dr. Y magistrado José Ramón Muñoz Acosta, solo me mueve el interés de promover los valores que adornaron a este ciudadano ejemplar que hayo en la sencillez, en la humildad aliento en abundancia para servir a sus semejantes con hidalguía y prestancia.

Quiera Dios que estas humildes palabras sirvan como reconocimiento póstumo a la memoria eterna de este ilustre y mejor ciudadano y de consuelo para sus hijos, hermanos y esposa la Dra. Willermina Suero Méndez mujer emprendedora de gran vocación de servicios y que tiene la virtud del afecto por los demás.

Uno sabia que José Ramón Muñoz estaba dotado de mucha inteligencia, que tenía su cerebro muy bien amueblado, que como abogado era un profesional acabado de muy amplios conocimientos, se sabía los principales códigos de memoria y tenia garbo y elocuencia para el litigio, sabíamos que aprendió a hablar ingles y francés a la perfección sin la asesoría de maestros, pero a pocos nos paso  por la mente pese a sus notables quebrantos de salud que él estaba tan cerca de la muerte, al personarme a la Funeraria el Ángel pude observar que en su rostro  quedaban expresadas como las intenciones de una sonrisa y he pensado que recibió la muerte con tanta satisfacción como lo hacen lo que están convencidos que pasan a mejor vida.

Es posible que al desprenderse su alma de la carne el viera las grandezas de la otra vida, porque morir no es más que vencer la vida y su agonía y al entrar en contacto con la eternidad sintiéndose parte de esa nueva vida expresara una sonrisa de satisfacción que al morir no pudo recogerla y se quedo marcada en su rostro como prueba de que a los de buen vivir no les esperan sombras al cruzar el valle profundo que debemos pasar en el tránsito hacia la eternidad.

Descansa en Paz José Ramón Muñoz Acosta, con la misma paz con que viviste todos los días de tu vida, tus amigos y los que abrevamos en las aguas mansas de tus conocimientos siempre te recordaremos porque con la muerte el hombre solo descansa de su trabajo porque sus obras a él le siguen.

¡Paz eterna a la memoria de José Ramón Muñoz Acosta, abogado y ciudadano ejemplar!