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sábado, 13 de diciembre de 2014

PALMAR DE OCOA: La pesca mueve la economía del Sur

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PALMAR DE OCOA, Azua-La pesca en el litoral de este balneario turístico, al suroeste de Santo Domingo, se ha convertido en una gran actividad económica, al punto que "en tiempos malos" genera poco más de 100,000 pesos diarios. Esto significa que, en un año, solo ese renglón aporta 36.5 millones de pesos.

Sin embargo, los pescadores dicen que cuando hay buena pesca los ingresos sobrepasan los 250,000 pesos diarios, que al año serían más de 91.2 millones de pesos.

Esa gran circulación de dinero ha hecho posible el surgimiento de diversos negocios, entre los cuales hay dos fábricas de botes, restaurantes, colmados, talleres de mecánica, ventas de anzuelos, nylon, salones de belleza y productos artesanales de consumo turístico, para beneficio de cientos de dominicanos de la zona.

Los pescadores dicen que podrían generar más dinero si el Gobierno les ayudara, pues muchos de ellos no son dueños de los botes, sino que los alquilan. En Palmar de Ocoa hay unos 25 botes con motores fuera de borda, cada uno de los cuales es capitaneado por un pescador veterano con dos ayudantes.

Esos "trabajadores del mar" desearían que el Gobierno les ayude a comprar botes a los que no tienen, sogas especiales para amarrar las balsas de pesca, que solo las vende una empresa en Santo Domingo, nylon resistente, anzuelos, y GPS (localizadores) pues hasta ahora utilizan teléfonos celulares que tienen una cobertura mar adentro de unos 30 kilómetros. Pero cuando esos celulares se mojan con agua del mar, quedan inservibles y los pescadores corren el riesgo de perder la vida en caso de algún inconveniente serio.

Edgar Castillo, un pescador de 53 años y con una experiencia de 30 años dedicados a la pesca, dice que cada día los botes consumen más de 700 galones de combustible. Ellos desearían ser incluidos en algún programa gubernamental que les ayude con los gastos que eso representa.

Otra necesidad que tienen, según Castillo, es de refrigeradores (freezers) para conservar los pescados, lo que permitiría que surjan nuevas pescaderías que por lo menos empleasen a tres personas cada una.

La demanda de pescado es tal en esta aldea de pescadores, que de Santo Domingo llegan compradores diariamente, especialmente por las tardes, que es cuando retornan los pescadores después de una jornada que comienza casi siempre a las 4:30 a.m.

Justo cuando este redactor se encontraba en el lugar, el sábado pasado, llegó un bote con varios grandes atunes, entre ellos uno que pesó 225 libras y que fue adquirido de inmediato, junto a otros atunes, por un solo comprador de Santo Domingo. Para sacar ese atún el dueño del bote llamó a tierra por teléfono para que le enviaran agua y comida, pues tuvo que batallar la mañana entera para poder sacarlo "a mano". Los pescadores se envuelven goma de tubos de bicicleta en los dedos para poder aguantar sin que el nylon se los corte, cuando se trata de grandes peces.

Pero los pescadores también pescan carites, róbalos, colorados, marlins, lambí y una variada gama de productos para todos los gustos, a precios de casi un 40 por ciento menos que en la capital.

En las cercanías de este balneario son muchos los ricos que tienen mansiones a orillas del mar, con modernas lanchas con sonar propias para la pesca o el paseo marítimo. Los días festivos o fines de semana es común ver a grandes personalidades rumbo a esas villas, propias para el descanso cerca del mar.