SAN CRISTOBAL: Con una inversión de 14 millones 304 mil pesos, el Ministerio de Educación (MINERD), a través del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) entregó 4 mil 800 lentes a igual cantidad de estudiantes con problemas visuales de 309 centros educativos públicos de esta provincia.
La actividad corresponde al Programa de Salud Visual que desarrolla el INABIE, y que en esta primera etapa abarca las provincias de San Cristóbal y Santiago.
El operativo se realizó en el auditorio menor del Instituto Politécnico Loyola, donde el viceministro de Servicios Técnicos y Pedagógicos de Educación, Luis Enrique Matos, en representación del ministro Carlos Amarante Baret, y el director ejecutivo del INABIE, René Jáquez Gil, entregaron los lentes de forma simbólica a seis estudiantes de esta provincia, en representación de todos sus compañeros favorecidos.
Tras destacar la importancia del programa para declarar a los estudiantes libres de problemas visuales no atendidos, Matos afirmó que es responsabilidad de las escuelas identificar estos problemas y también de los padres y las madres estar atentos a ese tipo de evidencias que pueden encontrar en sus hijos.
Planteó que resolver un problema visual a un estudiante no solo se está resolviendo un problema de rendimiento en los aprendizajes “sino resolviendo un problema de la calidad de vida de los estudiantes, porque al fin de cuentas él va a ver mejor en la escuela, en su casa, en el juego, y entre sus amigos”.
La actividad corresponde al Programa de Salud Visual que desarrolla el INABIE, y que en esta primera etapa abarca las provincias de San Cristóbal y Santiago.
El operativo se realizó en el auditorio menor del Instituto Politécnico Loyola, donde el viceministro de Servicios Técnicos y Pedagógicos de Educación, Luis Enrique Matos, en representación del ministro Carlos Amarante Baret, y el director ejecutivo del INABIE, René Jáquez Gil, entregaron los lentes de forma simbólica a seis estudiantes de esta provincia, en representación de todos sus compañeros favorecidos.
Tras destacar la importancia del programa para declarar a los estudiantes libres de problemas visuales no atendidos, Matos afirmó que es responsabilidad de las escuelas identificar estos problemas y también de los padres y las madres estar atentos a ese tipo de evidencias que pueden encontrar en sus hijos.
Planteó que resolver un problema visual a un estudiante no solo se está resolviendo un problema de rendimiento en los aprendizajes “sino resolviendo un problema de la calidad de vida de los estudiantes, porque al fin de cuentas él va a ver mejor en la escuela, en su casa, en el juego, y entre sus amigos”.
