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miércoles, 14 de enero de 2015

EL JILGUERO: Entelequias y camaleones que se la juegan

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur

Se ha hecho tradición en el carnaval electoral del país, que la militancia de un partido se entrega en cuerpo y alma a la causa de su partido y, con esfuerzo titánico y mancomunado, llega hacer de su estructura partidaria fuerzas gigantes, sólidas e imbatibles.

Pero cuando llega la hora de hacer uso del derecho que le dan los estatutos y las leyes del país a elegir y ser elegidos, que trabajan durante el periodo presentando su candidaturas y propuestas en todo el territorio, de repente se da el fenómeno ya recurrente, reprochable y de latente preocupación, pues de repente en “las altas instancia del partido” se asumen y fijan acuerdos muchas veces con partiditos o entelequias a los que se les regalan las candidaturas que con esfuerzo han levantado los compañeros.

Y así de repente, sin consulta a la representación local de la organización, se le impone inscribir candidaturas de personas muchas veces sin la más mínima condiciones y sin que haya cruzado por el crisol del sacrificio, la entrega a la comunidad, pero se hacen con una candidatura ganable siempre.

Ese error recurrente ya se avizora en el escenario, las entelequias se preparan para venir “al asalto” en toda la región de las candidaturas que en buena lid se disputan los compañeros.

Parecido a ese fenómeno se nos hace la presencia de camaleones, que durante prevaleció el mandato de un presidente de la República, pues se declaraban rabiosos seguidores del proyecto interno del presidente reinante, pero al cambio de mandato presidencial, ahora se declaran abanderados del proyecto político de quien dirige la nación. Así actúan, como expertos camaleones.

El caso es que, mientras compañeros invierten todo lo que tienen, sus recursos, su tiempo y sacrificio proyectando una candidatura de cara a la convención interna de su partido, resulta y viene a ser que los camaleones sólo anuncian candidaturas, pero no hacen inversión, no se sacrifican, no trabajan ni hacen nada que lo identifique en competencia electoral.

El caso se da, porque estos camaleones se pegan como la garrapata a un dirigente con influencia nacional, y se sientan (los camaleones) a esperar que su influyente líder mueva las teclas en el Palacio Nacional o con el Presidente del Partido, para que su candidatura le llegue “señalado con el dedo”.

De esa manera, el camaleón, que lo taima todo, pretende aparecer como “el candidato elegido”, en remplazo de los que andan en las calles jugándosela para obtener en buena lid la decisión de la militancia en unas Primarias Internas.

Esos dos problemas están latentes al interior de todos los partidos.

Es decir, las entelequias que vienen al asalto de las candidaturas municipales y provinciales, y los camaleones que nada hacen para ganarse la simpatía de la militancia, porque se la juegan para que sea el tráfico de influencia el que haga su papel decisivo. Y unos y otros “se van a guayar”, porque hay reglas legales con las que hay que cumplir, hay procedimientos para las inscripciones de las candidaturas que no deben seguir siendo vulnerable por el tráfico de influencia y los acuerdos al margen de las competencias locales.

De manera tal que debe quedarle claro a los camaleones y a las entelequias que no va a ser tan fácil salirse con las suyas.