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domingo, 18 de enero de 2015

EL JILGUERO: Sin paños tibios ante este hecho escalofriante

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur

El escándalo que sacude la cimiente de la Policía Nacional y el Ministerio Público, ante la supuesta asociación de unos 25  malhechores, que incluye a fiscales y policías de alto y bajo rango, entre ellos el coronel Director de la Dirección Central de Anti narcóticos de la Policía (DICAN), envueltos en un robo de un cargamento de cocaína superior a los 1200 kilos.

Se cuenta y delatan los mismos implicados la manera en que fue vendido el cargamento sustraído y dan los detalles de a cuantos millones salían cada uno de los asociados.

El que ciudadanos comunes y corrientes se envuelvan en ese tipo de escándalo, resulta altamente bochornoso y dañino para los jóvenes y la sociedad en sentido general, pero cuando los implicados es y viene a ser precisamente la autoridad competente para combatir el crimen en cuestión, entonces, estamos ante un caso de marca mayor, es decir, más criminal, más pernicioso, que pone en juego todo el andamiaje político- social y carcome la cimiente del mismo Estado dominicano.

De lo que se trata no es de cualquier cosita, están envuelto 2 coroneles, incluido el Director de la DICAN y dos Fiscales, además de oficiales, sub oficiales y hasta policías rasos.

Es algo funesto  y muy peligroso a la vez, que deja en evidencia la podredumbre social que nos amenaza como pueblo y nación.

Han rodado los valores de ética, las buenas costumbres recibidas desde la niñez, los principios en que se sustenta la fuerza de nuestra nacionalidad.

Pero, ha quedado muy evidente también, el hecho de que la falla está en el fracaso de la jerarquía y el don de mando, tanto de los jefes a quien responden los fiscales y los uniformados.

No se trata, ni mucho menos, asumir que los jefes de estos estén envueltos, ni que estén al tanto siquiera (o tal vez) de las inconductas de sus subalternos. No es de eso de lo que se trata.

Pero eso no excluye de responsabilidad a sus superiores, pues ha fallado la disciplina que emana de la autoridad, se ha fragmentado el respeto que inspira el superior ante el subalterno, y eso no debe pasar desapercibido.

El Procurador General, Dr. Francisco Domínguez Brito, y el Jefe de la Policía Nacional, Mayor General Manuel Castro Castillo, deben renunciar y colocar sus funcionas a la disposición del Presidente de la República, Lic. Danilo Medina Sánchez, quien a su vez, eso entendemos, debe proceder con energía, y actuar de manera frontal y con la disposición de trazar los correctivos de lugar y dejar clara la señal de que no hay paños tibios ni contemplación contra estos criminales de cuellos blancos.

Los ojos de la nación están atentos a este hecho escalofriante.