POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
Conozco 21 comunidades enclavadas todas en el Sur del país, a las que siempre se le denominó Bateyes, y que ahora se ha preferido dar el nombre de Zona Cañera. En uno de esos bateyes me tocó nacer y crecer entre el fango, lodo, la pobreza y el cañavera.
Esos asentamientos humanos fueron construidos desde antes de 1929 por el Estado dominicano, para ser más concreto, fueron establecidos por el Consejo Estatal del Azúcar (CEA).
Ahora nos alarmamos por que en un poblado de Puerto Plata se han construido viviendas para personas empobrecidas, con la diferencia de que, en el Batey convivíamos dominicanos y haitianos juntos, y en Puerto Plata, la ONG canadiense (El Buen Samaritano) discriminó la población pobre y se parcializó a favor de los de descendencia haitiana.
Asocio un caso histórico de construcción de viviendas, para alojar –sobre todo- a los inmigrantes que desde Haití eran traídos para el corte de la caña en el Ingenio Barahona, hablo de mi experiencia, pues el mismo caso se reprodujo en todos los Ingenios azucareros del país.
Ahora bien, no es mala la construcción de viviendas para beneficiar a seres humanos que nacieron con la desdicha de “no contar con un pedazo de tierra ni para su propia muerte”, y de eso los hay dominicanos y haitianos.
Para mí lo injusto y pecaminoso radica en que solo se han beneficiado a ciudadanos de descendencia haitiana, discriminando a los empobrecidos dominicanos.
Eso es lo pecaminoso, lo que debe ser inaceptable, y que el Ministerio de Planificación debe estar alerta siempre ante estas ONGS que laboran en el país, muchas veces “como chivos sin ley”.
Sin embargo, llora ante la presencia de Dios, pues es injusto y evidencia los niveles de pobreza humana que carcomen la conciencia nacional, cuando se le coloca a un problema habitacional el estribillo o apellido de “haitianos indocumentados”, sólo con el pretexto de seguir alimentando el odio, la distancia y división entre dos pueblos que deben ser hermanos.
Las viviendas no fueron construidas para “haitianos indocumentados”, sino para familias sin techo, aunque reconociendo que se ha cometido la injusticia de ignorar a los de descendencia dominicana, pero a eso se le da de lado, porque es más rentable y da vigencia política y social lo de indocumentado, pues se trata de una jugada para alimentar su odio ancestral contra todos los negros.
Lo de la agresión al Consulado dominicano en Haití, es inaceptable y merece una respuesta enérgica y legal del Gobierno Dominicano, pero ese caso nada tiene que ver con las viviendas que se construyen en Puerto Plata.
Lo de la nacionalidad es asunto que compete a cada Estado decidir las reglas para los inmigrantes y quien es o no dominicano, no son las potencias extranjeras, ni las ONG, es facultad soberana del pueblo y nación dominicanos.
El presente Gobierno que encabeza el Lic. Danilo Medina, lo está haciendo muy bien, como nunca se hizo, por primera vez se ha asumido una Ley y un Reglamento para abordar los asuntos de la ciudadanía y, por vez primera, se regulariza la presencia de los inmigrantes en nuestro territorio.
Ahora bien, muy respetuosamente, le sugerimos a Su Excelencia Danilo Medina, a mantener ojo visor, pues aquí y allá existen sectores históricos que sueñan y apuestan a una situación de violencia, confrontación y sangre entre las dos naciones y eso es anti humano, anti histórico y por demás muy peligroso.
No nos dejemos provocar como nación, que el gobierno sea justo y enérgico, pero jamás racista ni juguete de nadie.
Mantengamos la Paz y la Unidad con nuestros hermanos haitianos.
Ellos allá, y nosotros aquí.
Conozco 21 comunidades enclavadas todas en el Sur del país, a las que siempre se le denominó Bateyes, y que ahora se ha preferido dar el nombre de Zona Cañera. En uno de esos bateyes me tocó nacer y crecer entre el fango, lodo, la pobreza y el cañavera.
Esos asentamientos humanos fueron construidos desde antes de 1929 por el Estado dominicano, para ser más concreto, fueron establecidos por el Consejo Estatal del Azúcar (CEA).
Ahora nos alarmamos por que en un poblado de Puerto Plata se han construido viviendas para personas empobrecidas, con la diferencia de que, en el Batey convivíamos dominicanos y haitianos juntos, y en Puerto Plata, la ONG canadiense (El Buen Samaritano) discriminó la población pobre y se parcializó a favor de los de descendencia haitiana.
Asocio un caso histórico de construcción de viviendas, para alojar –sobre todo- a los inmigrantes que desde Haití eran traídos para el corte de la caña en el Ingenio Barahona, hablo de mi experiencia, pues el mismo caso se reprodujo en todos los Ingenios azucareros del país.
Ahora bien, no es mala la construcción de viviendas para beneficiar a seres humanos que nacieron con la desdicha de “no contar con un pedazo de tierra ni para su propia muerte”, y de eso los hay dominicanos y haitianos.
Para mí lo injusto y pecaminoso radica en que solo se han beneficiado a ciudadanos de descendencia haitiana, discriminando a los empobrecidos dominicanos.
Eso es lo pecaminoso, lo que debe ser inaceptable, y que el Ministerio de Planificación debe estar alerta siempre ante estas ONGS que laboran en el país, muchas veces “como chivos sin ley”.
Sin embargo, llora ante la presencia de Dios, pues es injusto y evidencia los niveles de pobreza humana que carcomen la conciencia nacional, cuando se le coloca a un problema habitacional el estribillo o apellido de “haitianos indocumentados”, sólo con el pretexto de seguir alimentando el odio, la distancia y división entre dos pueblos que deben ser hermanos.
Las viviendas no fueron construidas para “haitianos indocumentados”, sino para familias sin techo, aunque reconociendo que se ha cometido la injusticia de ignorar a los de descendencia dominicana, pero a eso se le da de lado, porque es más rentable y da vigencia política y social lo de indocumentado, pues se trata de una jugada para alimentar su odio ancestral contra todos los negros.
Lo de la agresión al Consulado dominicano en Haití, es inaceptable y merece una respuesta enérgica y legal del Gobierno Dominicano, pero ese caso nada tiene que ver con las viviendas que se construyen en Puerto Plata.
Lo de la nacionalidad es asunto que compete a cada Estado decidir las reglas para los inmigrantes y quien es o no dominicano, no son las potencias extranjeras, ni las ONG, es facultad soberana del pueblo y nación dominicanos.
El presente Gobierno que encabeza el Lic. Danilo Medina, lo está haciendo muy bien, como nunca se hizo, por primera vez se ha asumido una Ley y un Reglamento para abordar los asuntos de la ciudadanía y, por vez primera, se regulariza la presencia de los inmigrantes en nuestro territorio.
Ahora bien, muy respetuosamente, le sugerimos a Su Excelencia Danilo Medina, a mantener ojo visor, pues aquí y allá existen sectores históricos que sueñan y apuestan a una situación de violencia, confrontación y sangre entre las dos naciones y eso es anti humano, anti histórico y por demás muy peligroso.
No nos dejemos provocar como nación, que el gobierno sea justo y enérgico, pero jamás racista ni juguete de nadie.
Mantengamos la Paz y la Unidad con nuestros hermanos haitianos.
Ellos allá, y nosotros aquí.
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