POR RUBEN DOMINICI
Muchas personas se han quejado de que el Gobierno Dominicano no ha actuado con “firmeza” ante el incidente ocurrido en Ansa –a- Pitre hace dos semanas, cuando un grupo de personas civiles acorraló a al personal diplomático y militar dominicano situado en dicha comunidad.
Los descontentos con la actuación de nuestras autoridades competentes ante este hecho han querido comparar dicho incidente con un caso nada parecido ocurrido en la Embajada Dominicana en Puerto Príncipe en 1963, que fue el cerco de la sede diplomática por militares que entendían que allí se protegía a un oficial haitiano involucrado en un complot contra el dictador presidente Francois Duvalier.
En ese entonces, el presidente Juan Bosch pidió públicamente al gobierno haitiano la retirada del cerco militar a la embajada, con la amenaza de enviar a partir de las 24 horas fuerzas militares dominicanos a liberar al personal retenido. Esa postura fue correcta y necesaria, pues se trataba de un incidente provocado por el propio gobierno haitiano que vulneraba nuestra soberanía, dado que el territorio de la embajada es territorio dominicano según convenios internaciones.
Si el caso de Ansa –a- Pitre que nos ocupa lo hubiera ejecutado o provocado el propio gobierno haitiano, yo mismo hubiera exigido del gobierno dominicano “actuar con firmeza” ante la situación, pues aquella vez, con apenas los 11 años cumplidos y 5 meses de haber bajado de la loma, movilicé a los niños del barrio en apoyo al gobierno por el cual al final del año anterior mi primo Guacho se había puesto bravo conmigo porque no le apoyé a su candidato, que era Viriato Fiallo.
Las personas que no entienden las complejidades históricas de las relaciones domínico-haitianas, ni el peso específico de la mano de obra haitiana en la economía dominicana y su histórico crecimiento económico (crecimiento, no desarrollo), promueven su repatriación como si con ello vendría automáticamente la solución de todos nuestros problemas.
Por ingenuidad, por fanatismo, por influencia cultural o por lo que sea, no ven que si “para bailar un tango se necesitan dos”, para que hayan tantos haitianos indocumentados en nuestro país tienen que confluir al menos los siguientes tres elementos: 1) Personas muy necesitadas que hacen cualquier trabajo; 2) Quienes facilitan la entrada, que lo hacen por algunos pesos que sirven para complementar los salarios de miseria que ganan; 3) Y el último, el más importante, quienes brindan empleos, que dada la situación irregular de los haitianos, no pueden exigir vacaciones, prestaciones laborales, Regalía ni cualquier otro beneficio contemplado en nuestro Código de Trabajo.
Esos sectores que tanto han criticado al Lic. Danilo Medina por no haber actuado con “firmeza” ante el caso que nos ocupa, quieren convencer a la población de que en Ansa –a- Pitre se ha vulnerado nuestra soberanía, cuando en realidad lo ocurrido fue una reacción violenta espontánea de unos cuantos haitianos que tuvo como antecedentes la detención de varios pescadores haitianos que pescaban en aguas dominicanas. Fue una acción de la población civil, y no del Gobierno Haitiano. No es serio, ni justo, ni responde un nacionalismo real querer aprovechar este incidente para echarle más leña al fuego.
Debemos ser extremadamente cuidadosos a la hora de incitar a la violencia contra los haitianos.
Más que enemigos, somos compañeros de infortunio y víctimas por igual de las garras imperiales. Demasiada incomprensión histórica de ambas partes ha alimentado unas relaciones que entre los de abajo son muy malas, mientras que en los de arriba de ambos países son de “chupa tú, y déjame el cabo”.
Cuánto me gustaría ver a estos fervorosos defensores de la Patria que Duarte concibió sin corrupción, libre e independiente de toda potencia extranjera, marchar en primera fila el próximo 24 de abril en la conmemoración de los 50 años de la ignominiosa segunda intervención norteamericana a nuestro país, y una vez terminado ese Acto Patrio, contemplarlos marcharse a sus hogares en sus sencillos medios de transporte, pues me imagino que como duartianos al fin, han donado la mayoría de los bienes honestamente adquiridos y heredados a la causa de la Patria.
Cuánto me gustaría ver a estos fervorosos defensores de la Patria que Duarte concibió sin corrupción, libre e independiente de toda potencia extranjera, marchar en primera fila el próximo 24 de abril en la conmemoración de los 50 años de la ignominiosa segunda intervención norteamericana a nuestro país, y una vez terminado ese Acto Patrio, contemplarlos marcharse a sus hogares en sus sencillos medios de transporte, pues me imagino que como duartianos al fin, han donado la mayoría de los bienes honestamente adquiridos y heredados a la causa de la Patria.
