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jueves, 29 de enero de 2015

OPINION: Ucateba fuente de luz y sabiduria

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POR JOSE ALCANTARA

Desde hace varios días,  todas las conversaciones académicas de maestros, maestras e intelectuales, han girado en torno a un acontecimiento que sucedió en la Universidad Católica Tecnológica de Barahona UCATEBA), donde un profesor jurado de tesis de grado, de manera abrupta, prepotente y altanera, destruyó en plena aula de examen, un libro que contiene la tesis de unos jóvenes estudiantes que se evaluaban para obtener el grado de licenciados de esa prestigiosa universidad.

Pero no solo se conformó ese maestro con destruir, destrozar, desgarrar, despedazar el libro que con tanto amor habían construidos esos jóvenes para optar por el Título de Licenciados; sino que también los insulto, reprendiéndole con diferentes palabrotas, acusándolos inclusive de que esos jóvenes eran ignorantes y brutos, que habían comprado los trabajos para la tesis, que ellos no habían laborado en la misma. Ese maestro, que nadie  ha querido dar su nombre, que yo no sé quien, pero que quizás conozca por mi relación armoniosa y de docente en esa universidad, al parecer y según mis conocimientos de psicología escolar, debe tener serios problemas de conocimientos y serios trastornos de la personalidad; por tal razón ignora el trauma psicológico permanente que puede haberle provocado a esos jóvenes.

Ese señor debe saber que en una  tesis de grado no debe primar el criterio del maestro  que la examina, sino, del asesor del estudio y de los estudiantes que han investigados. Ninguna tesis de grado es absolutamente incorrecta ni tiene toda la verdad, porque todos los investigadores saben que existen diferentes modelos o esquemas para desarrollar el trabajo y que algunas universidades adoptan un paradigma que lo asumen con rigurosidad, pero jamás se deben cuestionar a los demás que asuman otros.

Si algún trabajo de investigación llega con deficiencia al examen, el papel preponderante del jurado examinador, es corregir lo que por ignorancia los y las jóvenes entregan en sus libros. No es por falta de conocimientos de los y las estudiantes que suceden estas cosas, sino por la mala orientación de los y las maestras de metodología de la investigación, algo que la universidad debe revisar.

Al escuchar la destrucción de este libro por parte de ese infeliz profesor de UCATEBA, me remonte inmediatamente a la historia y recordé a los partidarios de Adolfo Hitler, de la Alemania Nazi, quienes  el día 10 de mayo de 1933, destruyeron miles de obras de autores de ese país, por no estar de acuerdo con los que se había escrito en sus páginas.

Destruir  libros es la primera señal de la barbarie de un ser humano que está en un estado emocional confuso. Cuando se destroza un libro en nombre del conocimiento, se demuestra la más absoluta de las ignorancias que un ser humano puede tener. Es una señal grave de que la cultura de ese supuesto profesor se  está hundiéndose en la oscuridad y en el oscurantismo, asumiendo con esto la condición  de ser un humano de la época medieval, de esas religiones que en el pasado llegaron a realizar la misma acción.

El libro es un distintivo del cambio de las sociedades que se educan. Es un símbolo educativo de los pueblos y siempre dejan para la posteridad algún tipo de enseñanza que nos hacen valorar lo que contienen  sus hermosas páginas.  Destruir un libro, es un crimen que debe ser castigado con una sanción ejemplar y la universidad debe ser modelo de que aprecia  los libros, sancionando de manera ejemplar a este supuesto profesor. UCATEBA es fuente de luz y sabiduría y debemos cuidarla por siempre los de adentro y los de afuera, por su contribución científica y profesional a la Región Enriquillo en particular y al País en sentido general.