La reelección presidencial es un tema que ha sido iterativo desde que se proclamó la independencia de la República en 1844. Ha sido la minoría de los gobernantes dominicanos que se han propuesto introducir cambios en la Constitución para perpetuarse más allá del periodo reglamentario.
La primera constitución de la República fue promulgada el 06 de noviembre de 1844 y al día de hoy la misma ha experimentado 39 adecuaciones lo que deja al desnudo donde ha erradicado la debilidad institucional por la que estamos atravesando sin saber hasta cuándo.
El Lic. Danilo Medina parece embarcarse en un proyecto reeleccionista al autorizar o asentir, una campaña propagandística, para promover un segundo mandato, cuando hace menos de 6 meses pensar en el tema se veía como una utopía por la confianza que generaron las palabras del mandatario a todos los dominicanos al expresar de forma enfática y categórica su oposición a la no reelección presidencial.
¿Si las intenciones de Danilo Medina fueran no optar por un segundo mandando acaso no debió este ordenado a sus ministros y colaboradores más cercanos parar la campaña reeleccionista y el afán del continuismo?.
Nos preguntamos ¿de dónde salen esos recursos que sirven para mantener viva la chispa de la reelección y del continuismo salvaje? .
¿Acaso son fortuitas esas movilizaciones de decenas de persona apostada frente al senado de la república y otros puntos estratégicos lanzando consigna en apoyo a un segundo mandato de Danilo Medina?.
¿El silencio que ha mantenido Danilo Medina en temas relevantes de la sociedad no estará ligado a la preservación de su figura como tal?.
El artículo 124 de nuestra Constitución expresa de forma explícita: “El Poder Ejecutivo se ejerce por el presidente de la República, quién será elegido cada cuatro años por voto directo y no podrá ser electo para el periodo constitucional siguiente”.
¿A caso no debió bastar este artículo de nuestra constitución y la promesa de Danilo contra la reelección para que esa maquinaria reeleccionista desistiera de esta idea lesiva y leonina que al final lo único que causa es caos, atraso institucional y debilidad del sistema democrático Dominicano?.
El nerviosismo y la ansiedad que existe actualmente en el partido oficialista es algo sin precedente.
¿Que lo ha provocado: Las encuestas pagado dándole portentosos niveles de popularidad a Medina que han servido de excusas para soñar en un segundo mandato?.
Esperemos que sea el tiempo quien nos diga si la lucha por el poder no crean caos y pugnas antagónicas que destruyen y laceran las organizaciones por más pulcra e instituidas que sean.
¿Que pasará con esa estabilidad socio-emocional que ha exhibido el partido de Bosch por tanto tiempo si Danilo Medina decidiese realmente hacer publica sus aspiraciones?.
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