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viernes, 6 de febrero de 2015

DESDE LAS GRADAS DEL SUR: Bolas, bolitas y chatas.

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POR FREDY ELIGIO PÉREZ ESPINOSA

Los ríos Nizaíto, San Rafael y  Bahoruco descargan sus aguas en el agitado Mar Caribe de la costa sur de la República Dominicana.  Nacen los tres en  las estribaciones  terminales de la Sierra de Bahoruco, en la Península de Barahona.

Cuando se producen grandes precipitaciones lluviosas en la zona, los citados ríos arrastran consigo volúmenes importantes de piedras y tierra que son depositados en el mar.  Las piedras son pulidas con el movimiento continuo del mar  y convertidas en bolas, bolitas y chatas.  Estas, son arrastradas por las olas y  colocadas en la playa. 

Debido al dinamismo del mar, las bolas, bolitas y chatas unas veces están dentro del agua y otras veces fuera de ella.  Es decir, el mar las riega y luego las recoge, en un continuo ir y venir.

Pero, ¿qué importancia tiene esto? Mucha, ya que se trata de recursos naturales no renovables de un valor incalculable que deberíamos cuidar  y proteger.

El  problema se origina no con la recogida de estas piedras en la playa, sino en la montaña, la cual está siendo deforestada aceleradamente, provocando los grandes arrastres de piedras y tierra.

Esa es la pura y mera verdad.

En la comunidad de Bahoruco, reconocidos políticos están deforestando la cuenca hidrográfica del río, provocando la situación que hemos descrito anteriormente. 

La recogida de estas piedras pulidas, principalmente en Bahoruco, se ha convertido en una fuente importante de ingresos de muchas familias. Pero, tenemos que poner mucha atención a esta situación, ya que lo correcto es que haya un manejo adecuado de esta acción, supervisado por las autoridades competentes.

De acuerdo a personas que dominan bien el tema, los permisos otorgados para la recolección de este material son violados, tanto en los días asignados, como en las horas y volúmenes de piedras que son recolectados.  De ahí mi observación a las autoridades que les corresponde supervisar este delicado tema.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, muy en especial el Vice-Ministerio de Suelos y Aguas, tiene que dar una explicación concreta y precisa de qué es lo que está pasando con esta recolección de las bolas, bolitas y chatas, ya que acuerdo a las informaciones que hemos obtenido,  éstas no sólo son utilizadas como materia prima en la industria nacional, sino que están siendo exportadas a Miami y Puerto Rico.

Sería bueno saber quién está firmando este permiso para la exportación de  este material, puesto que estas piedras pulidas por el mar  son, nada más y nada menos, que el resultado de la criminal deforestación de las cuencas hidrográficas de varios ríos de la zona sur de la República Dominicana.

¿Los técnicos del Vice-Ministerio de Suelos y Aguas saben esto?

Claro que lo saben y mucho más que nadie, pues, son especialistas en esa área del saber.  Pero, recordemos que saber es una cosa y actuar correctamente es otra.

Aquí cabe citar dos refranes muy populares en la República Dominicana: “La codicia rompe el saco” y “A lo que nada nos cuesta hagámosle fiesta”

¡Que siga la rumba y la depredación creciente de nuestros recursos naturales!
 
Para contactos: elegidoprimero@hotmail.com