POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
La cantidad de legisladores ante el Congreso Nacional se da respondiendo a la cantidad de habitantes que hay en cada provincia, de manera tal que, un diputado al ocupar su curul en la Cámara Baja, lo hace representando a una población enclavada en una provincia dada.
Por la cantidad de habitantes en la provincia va creciendo y/o cuantificando la cantidad de legisladores; es por ello que existen provincias que cuentan hasta con 7 y 8 diputados; las hay que llevan al Congreso hasta 5 diputados; y otras, como la provincia Bahoruco, que “le tocan” 2 diputados, además del Senador que corresponde 1 por cada provincia del país.
Hasta ahí digamos que la distribución de legisladores por provincia se hace de manera justa y equilibrada, a tal cantidad de población provincial, tal cantidad de legisladores.
Sin embargo, el desequilibrio e injusticia se da en la distribución territorial dentro de la provincia, es decir, no es justo ni equilibrado que de dos diputados y un senador surjan todos de un mismo municipio o del de la parte del territorio más minutos, en detrimento de la otra parte del territorio, que, sin tomar en cuenta, ni la extensión territorial ni la población de sus habitantes, se le deje sin representación en las cámaras legislativas.
Es un fenómeno recurrente y repetitivo que se da en la provincia Bahoruco cada cuatro años.
Los dos municipios más grandes de Bahoruco lo integran Neyba y Tamayo; pero resulta que la representación ante el Congreso de los dos Diputados y el Senador son: 1 Diputado de Jaragua, y 1 Senador y 1 diputado de Neyba…la población de Tamayo, que debe superar el 35% de los habitantes de la provincia Bahoruco, esta acéfala, sin un doliente que ante el poder legislativo vele, vigile y defienda la inversión del desarrollo nacional para sus habitantes.
La lucha que se da en cada partido de caras al nuevo proceso electoral, está marcada y/o amenazada de nuevo por esa posibilidad de que es para un solo municipio de la provincia se queden los dos Diputados y también el Senador.
Este factor se da sencillamente porque la Ley vigente de la distribución territorial para la representación ante el Congreso Nacional, es injusta y desequilibrada.
Lo justo sería que los habitantes de Neyba, dada la cantidad de sus pobladores, se le garantice un representante de los tres que tocan ante el Congreso; pero lo injusto hasta ahora es que, la cantidad de habitantes en un territorio como Tamayo, no importa mucho que se quedé sin la representación legislativa, tal viene aconteciendo de manera recurrente.
Lo que estamos planteando es que, a la hora de la hora de sentarse a discutir la famosa Ley de Partidos, se haga tomando en cuenta la justicia y el equilibrio que en cada provincia del territorio nacional debe imperar, porque sólo así también la distribución del presupuesto nacional puede alcanzar a cada municipio un poquito.
Es en tal sentido que, mientras tanto, la población de Tamayo debe arreciar sus esfuerzos para ocupar un puesto en la Cámara Baja, junto a un representante también de otro municipio que con igual razón tiene derecho a contar con un doliente ante el Poder Legislativo.
Vamos a ser justos y equilibrado, Tamayo también existe.
La cantidad de legisladores ante el Congreso Nacional se da respondiendo a la cantidad de habitantes que hay en cada provincia, de manera tal que, un diputado al ocupar su curul en la Cámara Baja, lo hace representando a una población enclavada en una provincia dada.
Por la cantidad de habitantes en la provincia va creciendo y/o cuantificando la cantidad de legisladores; es por ello que existen provincias que cuentan hasta con 7 y 8 diputados; las hay que llevan al Congreso hasta 5 diputados; y otras, como la provincia Bahoruco, que “le tocan” 2 diputados, además del Senador que corresponde 1 por cada provincia del país.
Hasta ahí digamos que la distribución de legisladores por provincia se hace de manera justa y equilibrada, a tal cantidad de población provincial, tal cantidad de legisladores.
Sin embargo, el desequilibrio e injusticia se da en la distribución territorial dentro de la provincia, es decir, no es justo ni equilibrado que de dos diputados y un senador surjan todos de un mismo municipio o del de la parte del territorio más minutos, en detrimento de la otra parte del territorio, que, sin tomar en cuenta, ni la extensión territorial ni la población de sus habitantes, se le deje sin representación en las cámaras legislativas.
Es un fenómeno recurrente y repetitivo que se da en la provincia Bahoruco cada cuatro años.
Los dos municipios más grandes de Bahoruco lo integran Neyba y Tamayo; pero resulta que la representación ante el Congreso de los dos Diputados y el Senador son: 1 Diputado de Jaragua, y 1 Senador y 1 diputado de Neyba…la población de Tamayo, que debe superar el 35% de los habitantes de la provincia Bahoruco, esta acéfala, sin un doliente que ante el poder legislativo vele, vigile y defienda la inversión del desarrollo nacional para sus habitantes.
La lucha que se da en cada partido de caras al nuevo proceso electoral, está marcada y/o amenazada de nuevo por esa posibilidad de que es para un solo municipio de la provincia se queden los dos Diputados y también el Senador.
Este factor se da sencillamente porque la Ley vigente de la distribución territorial para la representación ante el Congreso Nacional, es injusta y desequilibrada.
Lo justo sería que los habitantes de Neyba, dada la cantidad de sus pobladores, se le garantice un representante de los tres que tocan ante el Congreso; pero lo injusto hasta ahora es que, la cantidad de habitantes en un territorio como Tamayo, no importa mucho que se quedé sin la representación legislativa, tal viene aconteciendo de manera recurrente.
Lo que estamos planteando es que, a la hora de la hora de sentarse a discutir la famosa Ley de Partidos, se haga tomando en cuenta la justicia y el equilibrio que en cada provincia del territorio nacional debe imperar, porque sólo así también la distribución del presupuesto nacional puede alcanzar a cada municipio un poquito.
Es en tal sentido que, mientras tanto, la población de Tamayo debe arreciar sus esfuerzos para ocupar un puesto en la Cámara Baja, junto a un representante también de otro municipio que con igual razón tiene derecho a contar con un doliente ante el Poder Legislativo.
Vamos a ser justos y equilibrado, Tamayo también existe.
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