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domingo, 1 de marzo de 2015

EL JILGUERO: un camino equivocado, presidente Martelly

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur

Lo que recientemente sucedió en Haití que implicó la agresión al Consulado dominicano hace apenas una semana, fue un acto de provocación oficial, que se amparó en grupúsculos sociales para colocar una camisa de fuerza contra el Gobierno y nación dominicana.

Sólo recordar que estos hechos se dan en momentos en que ya se aproxima la fecha final del proceso para regularizar la presencia en tierra dominicana de personal ilegal.

No se trató siquiera de un hecho espontaneo de los haitianos,  sino que dicha bellaquería fue planificada con antelación, definido el contenido de rechazo a una supuesta xenofobia imperante contra los haitianos en dominicana, diseñada una ruta de desplazamiento y fijada una fecha para actuar, es decir, se trata de una acción muy bien planificada.

El gobierno de Michel Martelly consintió y dio luz verde para actuar a los protestantes, los que se lanzaron a las calles por la ruta establecida, vociferaron consignas anti dominicanas por varios puntos de la ciudad, hasta apersonarse ante el Consulado dominicano, penetraron por la fuerza a su interior, se alzaron  donde ondeaba la bandera dominicana, la tomaron y a seguidas le prendieron fuego, sin que nadie lo reprenda, le reprima, ni advierta que se estaba agrediendo  y violando el territorio de una nación vecina.

¿Falló el gobierno de Martelly? ¿Fallaron los servicios de inteligencia al no detestar la agresión que se le iba encina a una legación diplomática? No, ni una cosa ni la otra.

Sencillamente estamos ante un gobernante irresponsable, que no está midiendo las consecuencias de sus actos y se limita tan solo a tratar de ser complaciente ante sectores “incontrolables”, que son los mismos que apenas un mes se llevó de paró al Primer Ministro de Haití, le llevó a suprimir el Congreso, colocó al Presidente sobre la pared, y por tal situación  prefiere desviar el blanco de la oposición interna hacia la República Dominicana.

Estamos ante una nación a la deriva, ahogada en un vacío de poder, atrapada por el caos en medio de la ingobernabilidad y ocupada por fuerzas militares extranjeras o Cascos Azueles que se amparan en lo que se denomina Misión de las Naciones Unidas para la estabilización en Haití (MINUSTAH), que envuelve la presencia militar de varias naciones, entre ellas: Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Croacia, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Italia, Jordania, Nepal, Pakistán, Paraguay, Perú, Sri Lanka y Uruguay.

Como queda evidente, estamos ante una nación ocupada por fuerzas extranjeras. Lo sospechoso del caso radica en que ninguno de los servicios de inteligencias sobre el terreno “se enteró” de que el territorio dominicano sería agredido. Y eso no es verdad.

Lo que pasa es que estas sucesivas agresiones a las legaciones de República Dominicana en Haití no son fortuitas, ni se deben a hechos espontáneos, me luce que podríamos están ante una trama de marca mayor, ante un plan mucho más gordo que lo percibido a simple vista.

Ellos agreden una y otra vez a la República dominicana, cuando venga la reacción del gobierno dominicano, que vaya más allá de la simple diplomacia y que amerite la intervención de las Fuerzas Armadas de esta nación sobre el territorio agresor, entonces, quienes hoy se hacen de la vista gorda e indiferentes ante estas sucesivas agresiones pasaran, no sólo a la condena global por los medios de comunicación y foros mundiales, sino que, el caso puede ser peor, sobre nuestra nación se podría estar entretejiendo un plan que conlleve a una ocupación armada de nuestro territorio, lo que desencadenaría acciones impredecibles sobre nuestra nación, tanto en marco de la agresión extranjera, como de la resistencia patriótica.

La irresponsabilidad del gobierno de Michel Martelly, puede traer consigo consecuencias fatales.

Me luce que al acercarse el límite para la presencia de ilegales en nuestro país, y tal lo señaló ante la Asamblea Nacional el presidente Danilo Medina, el 27 de febrero, cuando aclaraba que una vez vencido el plazo se procedería hacer cumplir la ley; es de rigor entonces que se tomen medidas preventivas, entre ellas no descartar el solicitar a los dominicanos residentes en Haití que retornen a su nación, pues, lo que se ve venir amerita de la visión, el temple y la unidad monolítica de toda la nación, sin olvidar nunca que somos dos pueblos hermanos.

No perder las perspectivas de lo que acontece en torno a las relaciones dominico-haitianas.