ELIAS PIÑA. La Carretera Internacional, que divide el territorio dominicano del haitiano y une a las provincias Elías Piña y Dajabón, es testimonio tangible del abandono y el menosprecio a la vida.
Al iniciar el recorrido de aproximadamente 60 kilómetros desde Pedro Santana, en Elías Piña, sobre el río Artibonito, que nace en tierra dominicana, pero que en su curso de unos 240 kilómetros beneficia la mayor parte a suelo haitiano, el panorama contrasta con sus cristalinas aguas, y la aridez de la parte haitiana.
Al transitar la carretera se observa un paisaje inhóspito: del lado dominicano la vegetación es testimonio de cuido, pero a solo tres o cuatro metros, en el lado izquierdo de la deteriorada vía, el terreno es agreste, donde sólo abundan piedras y malezas, y a lo lejos, humo de los hornos en los que se hace carbón.
Del lado haitiano, lo único verde que se ve en el trayecto son las matas de mangos, que los haitianos respetan, para por lo menos en tiempo de cosecha tener con qué mitigar el hambre.
Al iniciar el recorrido de aproximadamente 60 kilómetros desde Pedro Santana, en Elías Piña, sobre el río Artibonito, que nace en tierra dominicana, pero que en su curso de unos 240 kilómetros beneficia la mayor parte a suelo haitiano, el panorama contrasta con sus cristalinas aguas, y la aridez de la parte haitiana.
Al transitar la carretera se observa un paisaje inhóspito: del lado dominicano la vegetación es testimonio de cuido, pero a solo tres o cuatro metros, en el lado izquierdo de la deteriorada vía, el terreno es agreste, donde sólo abundan piedras y malezas, y a lo lejos, humo de los hornos en los que se hace carbón.
Del lado haitiano, lo único verde que se ve en el trayecto son las matas de mangos, que los haitianos respetan, para por lo menos en tiempo de cosecha tener con qué mitigar el hambre.
