POR RUBEN DOMINICI
El potencial de desarrollo agropecuario de nuestra región vs sus altos índices de pobreza.
Las cuatro provincias que la forman la Región Enriquillo están sumidas en la pobreza y la desesperanza. En la primera, por el estancamiento y la baja rentabilidad de las obsoletas unidades productivas, que son principalmente agropecuarias. De ellas se excluyen, claro está, la industria azucarera y unas cuentas empresas grandes y medianas. Y en la segunda, por la poca inversión estatal en obras de infraestructura de apoyo al desarrollo, y en asistencia técnicas y financiera a la mediana y pequeña empresa, y en otros servicios sociales.
Los indicadores sociales y económicos que caracterizan nuestra Región son alarmantes, aunque esto no les perturba el sueño a los gobernantes. En términos de Desarrollo Humano, tenemos tres (3) de las cinco (5) provincias del país con Desarrollo Humano Bajo, que es el puesto inferior de la escala que usa el PNUD para medir la calidad de vida de los grupos humanos, ciudades, países. Estas son Bahoruco, Independencia y Pedernales. Y Barahona está de último en el grupo de Desarrollo Humano Medio Bajo, o sea, al lado de las otras tres provincias.
Para que tengamos una idea más clara de este tema, con Desarrollo Humano Alto sólo está el Distrito Nacional; y con Desarrollo Humano Medio Alto las siguientes provincias: Puerto Plata, Santiago, San Pedro de Macorís, Monseñor Nouel, Hermanas Mirabal, La Altagracia, Santo Domingo, Samaná, La Vega San José de Ocoa, María Trinidad Sánchez y Sánchez Ramírez.
Paralelo al tétrico cuadro socioeconómico que nos caracteriza, tenemos un gran potencial agropecuario que bien aprovechado a mediano plazo podríamos llegar a convertirnos en un importante centro de producción de vegetales, frutales, hortalizas, carne y leche, tanto para el consumo local como para la exportación.
En toda la Hoya de Enriquillo (o Cuenca del Yaque para muchos) prosperan con calidad de muy buena a excelente el mango, plátano, guineo (convencional u orgánico), limón agrio, lechosa o papaya, guayaba, chinola, cereza, y otros. Igual potencial existe en hortalizas como tomate, berenjena, ajíes de diversos tipos, lo mismo que de una amplia variedad de los llamados vegetales orientales.
La zona costera entre Enriquillo y Pedernales también muy buenas condiciones para la producción agropecuaria de calidad. Además de las tierras privadas existentes, el antiguo Instituto Nacional del Algodón -INDA- tenía originalmente 53,000 tareas de tierras de buena calidad, cuyos poseedores y/o propietarios requieren explotarlas con alta tecnología, junto a la introducción de nuevas especies hortícolas y frutales, lo mismo que desarrollar una ganadería moderna que deje atrás y para siempre la crianza extensiva, por un lado, y de subsistencia por el otro.
En la parte alta de la Región Enriquillo se destaca el café y el aguacate, a los que le agrego el jengibre. No incluyo los cítricos por los graves problemas fitosanitarios que existen desde hace muchos años, y que han causado invaluables daños. En café fue uno de los principales ejes del desarrollo inicial de las provincias Barahona y Bahoruco, plantaciones que en su mayoría están abandonas por un conjunto de factores, de los que pesa mucho las enfermedades, como la Roya. Sin embargo, un plan agresivo de recuperación de las 400 mil tareas registradas, con mucha seriedad y cero demagogia, podría producirnos a largo plazo el doble de la actual producción nacional, que son unos 200 mil quintales. Pero de seguro que para eso no hay recursos, claro está. Recuérdese los tres últimos versos del artículo anterior: “…/No puedo, me duele un pie/pero si es para otra cosa/aunque sea cojeando iré”.
Potencial en producción de carne y leche para el mercado local: El país podría reducir a mediano plazo sus importaciones de leche si explotara a gran escala e inteligentemente el potencial de las 4 provincias de la Región Enriquillo para producir leche a partir de pastos de calidad, cuyas fuentes principales serían plantas gramíneas y arbóreas. En la zona baja prosperan las gramíneas, y el granolino (Leucaena), la guácima, y la moringa, por sólo citar las tres especies arbóreas más conocidas. En la parte alta prosperan las gramíneas, y varias especies arbóreas forrajeras, de las que la mora parece ser la más interesante por su rápido crecimiento, alto contenido de proteína y alta palatabilidad.
Tenemos vasta experiencia en la producción de carne y leche, por lo que no se partiría de cero. La costa lidera la producción de carne, y la Hoya de Enriquillo la producción de leche. Falta, pues, un plan objetivo, mucha voluntad política, y una que otra dosis de presión social que obligue al gobierno a hacernos caso, pues ya sabemos lo que le pasa al niño que no llora cuando tiene hambre, y la madre se ha olvidado de él por estar muy ocupada, por ser algo irresponsable, por estar atendiendo sus “cartones” para que “no se les pasen los bolos” que les dan tantos beneficios, o por todas ellas juntas.
Potencial en producción pesquera: Dada nuestra condición caribeña de aguas cálidas, somos ricos en especies, pero pobres en volúmenes. Aún así, una gestión seria de los recursos marinos-costeros podría aumentar los volúmenes de pesca y mejorar los ingresos de todos los involucrados en el sector.
Hay épocas definidas y conocidas de migraciones de algunas especies en el Océano Atlántico, como el atún, el dorado y la llamada aguja de abanico, que en su recorrido entran a nuestras costas. Con artes de pesca adecuadas y cierta tecnificación de las operaciones pesquera se podrían aumentar los actuales volúmenes de captura. Así mismo, se hace imperativo respetar la normativa del sector para poder explotar los recursos de manera sostenible, además de maximizar el gran potencial de la costa sur en langostas y lambies. ).
Podríamos, igualmente, aprovechar el potencial de nuestros lagos y lagunas para la crianza libre y en jaulas de variadas especies que ya han sido estudiadas con buenos resultados por el IDIAF, quien además serviría de soporte técnico esencial en este gran proyecto de desarrollo regional.
Para que todo esto pueda concretizarse, se requiere la unidad férrea del empresariado y las más diversas fuerzas progresistas o comprometidas con el desarrollo, sin sectarismo ni vanguardismo, que son los dos principales enemigos de cualquier causa justa. Porque si algo debemos tener bien claro, es que a los gobernantes no les interesa realmente el desarrollo del país, ni de nuestra Región Enriquillo en específico. Sus prioridades son las circunvalaciones, los corredores hacia centros turísticos y otras grandes obras de relumbrón y altos beneficios para sí y los que financian las campañas electorales.
Y no ayuda a la vertebración de esta ansiada e impostergable gran convergencia, el que desde hace rato los de ideas progresistas estamos como anestesiados mientras los gobiernos amagan y no dan, prometen y no cumplen, dan uno, dos, tres picazos por Monte Grande, y luego reculan como caballo asustado. Eso sí, eso sí, sépase que tarde o temprano despierta todo animal anestesiado, y que no es posible predecir con exactitud su reacción.
