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sábado, 18 de abril de 2015

EL JILGUERO: De Mao Zedong a Leonel Fernández: La retirada estratégica

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur

Fue masiva, entusiasta y muy colorida la concentración que en un lugar de la capital dominicana llevaran a cabo en la semana que ya transcurre las huestes que sustentan las aspiraciones presidenciales del Dr. Leonel Fernández.
 
Así tenía que ser y no de otra manera, toda vez que, sólo poniendo en evidencias sus fuerzas e indiscutible capacidad de convocatoria, se le facilita garantizar el anuncio de una retirada estratégica y honorable, que le permita evadir el temporal, entrar en reposo para acumular fuerzas y así retornar en posición victoriosa y con menos riesgos al ruedo por el poder político.
 
La historia de la lucha político-militar está cargada de ricas enseñanzas, de las cuales la Revolución China es una escuela inagotable; a inicio de la década del 30, el Ejército Rojo, al frente del cual estaba el presidente Mao Zedong y Zhou Enlai , uno de los hombres más visionario, certero y gran maestro de la táctica y la estrategia hablamos de Mao Zedong), habían logrado sostener bajo su control lo que llamamos una zona liberada en un área montañosa al Sur de China, donde lograron establecer lo que denominaron como República Soviética de China.
 
El presidente y jefe del Ejercito de la República,  Generalísimo Chiang Kai-shek, desde un primer momento tuvo la claridad de que dejar la consolidación de ese Gobierno de corte marxista, implicaba un error que podría salir muy costoso, fue así como se le vino encima a los comunistas chinos una cadena sucesiva de ataques militares, lo que llevó al timonel de la Revolución –Mao Zedong- a asimilar la situación en marcha y proceder de inmediato a organizar una retirada estratégica, dolorosa y muy costosa, pero que le permitiera colocar en resguardo sus tropas y personal bajo su control.
 
Así se inició La Gran Marcha del Ejército Rojo (1934-1935), abandonando la zona Sur de China bajo asedios y ataques despiadados de las fuerzas contrarrevolucionarias,  escapando en círculo hacia el Oeste y el Norte, hasta situarse en un lugar remoto pero seguro, territorio en donde se consolidaron los rojos, reposaron y acumularon las fuerzas vitales, reiniciando luego el contra ataque que le permitió avanzar de victoria en victoria hasta la conquista del poder político en 1949, provocando la derrota y desbandada de Chiang Kai-shek y sus seguidores, lo que se establecieron en la isla Formosa, a lo que hoy se conoce bajo la denominación de Taiwán.
 
El presidente Fernández es uno de los hombres más versado y de los mejores leídos de este país, seguro estoy, no sólo de que también se ha nutrido de estas enseñanzas de la historia político-militar, sino que en momentos muy puntuales de sus contiendas las ha sabido aplicar de manera magistral.
 
En 2011, ante la oposición social e interna en el PLD para impedir se dé la reelección del presidente Leonel Fernández, éste procedió a preparar su retirada, teniendo como eslabón visible y justificador la convocatoria a sus fuerzas internas para que llevaran a un lugar de la capital dominicana 2 millones de firmas que pedían su reelección.
 
En aquella ocasión, como ahora, Leonel presentó sus fuerzas, sólidas, leales y compactas, para anunciar luego que desistía del plan reeleccionista.
 
Como a Mao Zedong en 1934, el asedio y los ataques sucesivos contra Leonel Fernández y la evidencia que dan todas las encuestas presentando a un presidente Danilo Medina como la única figura política que pasaría cómodo y sin mucho riesgo en una primera vuelta electoral; estos factores ameritan asumir con responsabilidad una decisión inteligente y sensata, es decir, una retirada estratégica que le permita preservarse y  garantizar para el futuro sus servicios a la nación.
 
Es lo más conveniente, lo demás es aventurarse a una segunda vuelta, unificar a una oposición ansiosa y cargada de odio y eso puede ser de mucho riesgo para los intereses del PLD, los suyos propios y la sociedad dominicana…Ha llegado la hora de iniciar La Gran Marcha o la Retirada estratégica.