BARSEQUILLO, HainaLa tarde del domingo Yania Abreu llegó de emergencia con dolores de parto al hospital municipal Barsequillo, ubicado en el municipio Haina, donde dio a luz a una sana y hermosa criatura.
Mientras se encontraba sentada en una camilla desvestida, y su pequeña sobre una sabanita, en la oscura y desarreglada sala de maternidad del centro, próximo a las 11:00 de la mañana, la joven se quejaba porque no había podido bañarse por falta de agua. En la misma área hay otras cuatro camas ocupadas, de las que una sola tiene una sabana, porque la paciente la llevó desde su casa.
“Aquí no hay agua ni para bañarse, este es el hospital más cercano de la zona, por eso vine, pero yo me atiendo en San Cristóbal, en el Pina, porque está remodelado y hay higiene”, comenta la señora, que reside en el kilómetro 17 de Haina.
Su madre, quien la acompaña, confi esa que no les han faltado atenciones médicas especializadas, pero reconoce que el estado del centro asistencial es penoso. “El gobierno debe intervenir esto.
No tenemos para pagar una clínica, uno es pobre, por eso tenemos que venir para acá”, cuenta Dulce de los Santos.
La realidad es que en el centro de segundo nivel apenas aparece el líquido para escasas actividades, y tienen que conectar una manguera de la cisterna, ya que el agua no llega directamente por el proceso de remozamiento que sufre el hospital, el cual está paralizado desde hace siete meses.
En las viejas instalaciones del edifi cio las paredes están filtrando y la pintura se desprende junto a la del techo.
Hay muchos mosquitos, el piso esta desalineado, la cocina donde preparan los alimentos para médicos y las pocas internas tiene un anafe grande de tres hornillas oxidado, calderos con la parte externa de color negro por el calor que reciben y las paredes cubiertas de humo.
Mientras se encontraba sentada en una camilla desvestida, y su pequeña sobre una sabanita, en la oscura y desarreglada sala de maternidad del centro, próximo a las 11:00 de la mañana, la joven se quejaba porque no había podido bañarse por falta de agua. En la misma área hay otras cuatro camas ocupadas, de las que una sola tiene una sabana, porque la paciente la llevó desde su casa.
“Aquí no hay agua ni para bañarse, este es el hospital más cercano de la zona, por eso vine, pero yo me atiendo en San Cristóbal, en el Pina, porque está remodelado y hay higiene”, comenta la señora, que reside en el kilómetro 17 de Haina.
Su madre, quien la acompaña, confi esa que no les han faltado atenciones médicas especializadas, pero reconoce que el estado del centro asistencial es penoso. “El gobierno debe intervenir esto.
No tenemos para pagar una clínica, uno es pobre, por eso tenemos que venir para acá”, cuenta Dulce de los Santos.
La realidad es que en el centro de segundo nivel apenas aparece el líquido para escasas actividades, y tienen que conectar una manguera de la cisterna, ya que el agua no llega directamente por el proceso de remozamiento que sufre el hospital, el cual está paralizado desde hace siete meses.
En las viejas instalaciones del edifi cio las paredes están filtrando y la pintura se desprende junto a la del techo.
Hay muchos mosquitos, el piso esta desalineado, la cocina donde preparan los alimentos para médicos y las pocas internas tiene un anafe grande de tres hornillas oxidado, calderos con la parte externa de color negro por el calor que reciben y las paredes cubiertas de humo.
