POR LUIS C. VARGAS
Indudablemente el deseo de desarrollar nuestra provincia es un sentimiento que nos invade y que conmueve a muchos, el hecho de que a pesar que existen las condiciones estratégicas que favorecen nuestra demarcación, seguimos siendo los menos beneficiados del inminente desarrollo que manifiesta nuestra nación.
La condición política generacional de no ser prioridad para los gobiernos constitucionales, nos señala lo vulnerable que aun somos ante intereses particulares y poco colectivos de grupos políticos y económicos, siendo estos los responsables de sentar las bases de un desarrollo social sostenible para nuestra gente. Todos queremos el desarrollo, pero ¿qué estamos dispuestos a aportar para que este se materialice?.
Las cosas no andan bien y el sol no iluminara aquello que no queremos ver, las voluntades políticas se disuelven en el tiempo, los grandes capitales no producen bienestar a nuestros pueblos y nuestro valioso recurso humano emigra, desertando en la batalla de reivindicar sus orígenes y su tierra.
Pero creo que todo es hasta un día, creo en vivir para enaltecer la tierra que me vio crecer y así justificar mi existencia, creo en una generación diferente de jóvenes emprendedores y en el poder que nace cuando estos unen voluntades, creo que debemos empoderarnos haciendo opinión, planteando soluciones y reclamando lo que corresponde; al igual que tú, Yo Creo en Barahona.
