POR VIRGILIO GAUTREAUX
Mi familia durante muchos decenios se mantuvo, y se mantiene, ligada a la honorable familia Lassis.
Yo me crié correteando en su amplio patio cargado de trabajos de alta calidad elaborados por el maestro, don Carlos Lassis.
Éste utilizaba todo tipo de materiales para sus obras artísticas; manejaba la madera, el yeso, mármol, la concha de carey, los cuernos de vaca, la tela, el pincel, el granito y el cemento.
Era hábil dibujante, pintor, escultor, fotógrafo y maestro de Artes y Oficios. Además, era excelente tornero, diseñador y constructor de estructuras para festividades patrias.
Fue regidor en los años 30 y en 1963 era el presidente del Ayuntamiento. Por liberal cayó en prisión durante la tiranía trujillista.
Recuerdo que el área de taller de don Carlos había un lienzo que tenía pintado el continente americano y una especie de cinta negra con rayas blancas que recorría un trayecto desde Alaska hasta llegar a Chile.
La cinta presentaba una ruptura cerca de Panamá, lo cual atrajo mi atención. Un día me atreví a pedirle una explicación sobre la obra y me dijo que el cuadro simbolizaba la unión del continente a través de la Carretera Panamericana y que el corte-interrupción de la misma se producía en Panamá pues los trabajos estaban detenidos. El propósito del maestro con la obra era reclamar la continuación de los trabajos.
Si don Carlos estuviera vivo, de seguro su patio estaría lleno de cuadros que plasmarían una serie de obras de desarrollo, actualmente detenidas en la provincia de Barahona, empezando precisamente por carreteras.
Luego seguirían cuadros de la paralización del hospital de Paraíso y del centro de salud construido por militares norteamericanos en Villa Central.
También habría cuadros cabraleños de obras inconclusas como la Funeraria Municipal, el play del barrio La Peñuela y el Centro Tecnológico.
Más allá observaríamos lienzos con bungalows a medio talle de las playas El Quemaíto y Los Patos, junto a un cuadro grande con el Boulevar María Montez!
A esta galería de obras pendientes, debería añadírsele un anexo que contenga un conjunto de construcciones desarrollistas “aprobadas”, pero no iniciadas.
Los cuartos del Gobierno corren por pipá por todo el país, pero se detienen en el kilómetro 15 de Azua.
Mientras nuestros funcionarios locales y casi todos nuestros legisladores permanecen mudos, en San Juan de la Maguana, San José de Ocoa y Azua, a cada rato anuncian un nuevo proyecto ya sea agropecuario, de vivienda, un mercado, sistemas de alcantarillado, etc.
Una información en la prensa del 18 de Marzo en curso se destaca que el Gobernador de Azua junto al Senador de dicha provincia, se reunieron con el Secretario Administrativo de la Presidencia y obtuvieron los fondos faltantes para concluir su mercado municipal, cuyo costo asciende a RD$ 50 millones.
Hace tiempo que no leo que legisladores barahoneros conjuntamente con funcionarios locales y personalidades desarrollistas, estén haciendo gestiones a favor de Barahona, tal y como lo hacen esos dos nobles azuanos.
Yo me crié correteando en su amplio patio cargado de trabajos de alta calidad elaborados por el maestro, don Carlos Lassis.
Éste utilizaba todo tipo de materiales para sus obras artísticas; manejaba la madera, el yeso, mármol, la concha de carey, los cuernos de vaca, la tela, el pincel, el granito y el cemento.
Era hábil dibujante, pintor, escultor, fotógrafo y maestro de Artes y Oficios. Además, era excelente tornero, diseñador y constructor de estructuras para festividades patrias.
Fue regidor en los años 30 y en 1963 era el presidente del Ayuntamiento. Por liberal cayó en prisión durante la tiranía trujillista.
Recuerdo que el área de taller de don Carlos había un lienzo que tenía pintado el continente americano y una especie de cinta negra con rayas blancas que recorría un trayecto desde Alaska hasta llegar a Chile.
La cinta presentaba una ruptura cerca de Panamá, lo cual atrajo mi atención. Un día me atreví a pedirle una explicación sobre la obra y me dijo que el cuadro simbolizaba la unión del continente a través de la Carretera Panamericana y que el corte-interrupción de la misma se producía en Panamá pues los trabajos estaban detenidos. El propósito del maestro con la obra era reclamar la continuación de los trabajos.
Si don Carlos estuviera vivo, de seguro su patio estaría lleno de cuadros que plasmarían una serie de obras de desarrollo, actualmente detenidas en la provincia de Barahona, empezando precisamente por carreteras.
Luego seguirían cuadros de la paralización del hospital de Paraíso y del centro de salud construido por militares norteamericanos en Villa Central.
También habría cuadros cabraleños de obras inconclusas como la Funeraria Municipal, el play del barrio La Peñuela y el Centro Tecnológico.
Más allá observaríamos lienzos con bungalows a medio talle de las playas El Quemaíto y Los Patos, junto a un cuadro grande con el Boulevar María Montez!
A esta galería de obras pendientes, debería añadírsele un anexo que contenga un conjunto de construcciones desarrollistas “aprobadas”, pero no iniciadas.
Los cuartos del Gobierno corren por pipá por todo el país, pero se detienen en el kilómetro 15 de Azua.
Mientras nuestros funcionarios locales y casi todos nuestros legisladores permanecen mudos, en San Juan de la Maguana, San José de Ocoa y Azua, a cada rato anuncian un nuevo proyecto ya sea agropecuario, de vivienda, un mercado, sistemas de alcantarillado, etc.
Una información en la prensa del 18 de Marzo en curso se destaca que el Gobernador de Azua junto al Senador de dicha provincia, se reunieron con el Secretario Administrativo de la Presidencia y obtuvieron los fondos faltantes para concluir su mercado municipal, cuyo costo asciende a RD$ 50 millones.
Hace tiempo que no leo que legisladores barahoneros conjuntamente con funcionarios locales y personalidades desarrollistas, estén haciendo gestiones a favor de Barahona, tal y como lo hacen esos dos nobles azuanos.
