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viernes, 15 de mayo de 2015

EL JILGUERO: Hacia horas “turbulentas” en materia migratoria

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
 
A la puerta de ver vencido el plazo que diera el Consejo Nacional de Migración a todo extranjero establecido sobre el territorio nacional, para que regulen su situación “de legalidad”; han transcurrido ya 18 meses y, a decir de las autoridades, se procederá a la deportación de todo aquél que no se haya acogido a las disposiciones que rigen las leyes migratorias.
 
En todas las naciones del mundo corresponde a sus gobernantes mantener la vigilancia y el control de todo aquél que penetre a su territorio, lo hacen desde las naciones llamadas pequeñas, hasta las grandes potencias comerciales y políticas, el mejor ejemplo lo da al mundo los Estados Unidos de América con la carga de deportaciones masivas a todos los inmigrantes que de forma “irregular” penetre a territorio Continental de los EE.UU.
 
Asímismo han procedido las naciones integrantes de la Unión Europea, así como lo hacen todos los gobiernos del Continente y el mundo; tengo la experiencia de un día que penetré de manera legal hasta territorio colombiano, pero cometí el error de no registrarme a mi llegada al Aeropuerto El Dorado, se que ubica a unos 15 kilómetros de Bogotá, lo que, a mi retorno del país 15 días después, me costó el impedimento de salida, un riguroso interrogatorio en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y, al final, el pago de una multa o sanción económica por haber violentado una disposición vigente en sus leyes migratorias.

Es decir, a la República Dominicana, no se le puede pedir lo que a ninguna otra del mundo, como nación soberana caminamos hacia la aplicación de disposiciones emanadas desde organismos competentes de República Dominicana.
 
Ahora bien, y esto sí nos preocupa, lo que se ve venir será la salida en gran multitud de personas y familias enteras, que durante años residen en nuestro territorio, y de ello (de la puesta en práctica de la disposición en cuestión) van a desprenderse escenas desgarradoras y cargadas de mucho dolor; recuerdo durante los 12 años de Balaguer, siendo un adolescente aún, aquellos momentos en que familias enteras se vieron obligas a “vender a costo de vaca muerta” hasta la cama y demás ajuares del hogar, fuimos testigos de mucho llanto y escenas de dolor que impactaban a quienes se marchaban y los que nos quedamos en el Batey.
 
Caso que nunca supo explicarme fue el cómo se la ingeniaban para su retorno en poco tiempo al suelo donde habitaron, pero ya sin los ajuares del hogar.
 
Sólo toca solicitar a las autoridades nacionales a no renunciar al derecho que asiste a todas las naciones soberanas del mundo, pero apliquemos la ley sin dejarnos maniatar, ni del chantaje de potencias extranjeras, ni de la presión que mantienen en marcha sectores racistas y xenófobos del patio.
 
Aplicar la ley, sin olvidar el derecho humano que compete a cada ser viviente.