POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
Llegar a la presidencia de la República y ser el primero en lograrlo en el PLD, le permitió al doctor Leonel Fernández ir perfilando un liderazgo que, conforme pasaban los días y se perpetuaba su paso al frente del Gobierno, le facilitó consolidar un liderazgo casi único en la estructura partidaria, a no ser por la tesis que ya se desarrollaba de la “existencia de un liderazgo colectivo”.
Desde su posición al frente de la cosa pública, Leonel Fernández fue insertando una percepción, tanto en el PLD como en el seno de la sociedad, de que venía a ser el sucesor de don Juan Bosch, en cuanto al liderazgo de las huestes moradas; su mejor aliado para consolidar esa visión –quiéralo o no- lo fue su función al frente de la cosa pública, por ello no estuvo lejos de la realidad el licenciado Danilo Medina cuando, al ser derrotado en las primarias internas del PLD en el 2007 gritó: “Me venció el Estado”.
Una vez se dio el cambio de inquilino en el Palacio Nacional, que otra figura asumiera desde su mismo partido la conducción presidencial de la nación, en la persona de Danilo Medina, pues no es secreto para nadie de que la regla de juego y por tanto los resultados en las contiendas internas del PLD empezaron a variar.
Una cadena de derrotas en el orden político interno se le vinieron encima a la corriente y liderazgo del doctor Fernández, siendo las derrotas más evidentes las acontecidas en el Comité Central y Comité Político del PLD, en donde las fuerzas del danilismo resultaron las vencedoras de manera apabullantes.
La victoria reciente en el Comité Político del danilismo que, de manera mayoritaria logró que se asumiera la propuesta de modificación Constitucional para permitir la reelección presidencial a Danilo Medina, visto en la lógica de los intereses del doctor Fernández, no sólo equivale a tronchar “el rugido de los vientos”, sino que, a lo que en verdad se teme, es a la perdida de la única carta de trascendencia interna que en materia de liderazgo le queda, es decir, Leonel sabe que para el 2017 ha de llegar la celebración del 9no Congreso del PLD, y, con Danilo al frente de la Presidencia de la República, se la pondrán en chino y se hará indefectible su desalojo de la presidencia del partido; no porque se vayan a usar en su contra los recursos del Estado, sino que podría ser también, porque no contarán con ese recurso que un día llevó a Danilo a gritar “Me venció el Estado”.
De manera tal, que si hoy se pone en juego el prestigio y la autoridad del Comité Político, se debe, más que nada y sobre todas las cosas, al terror que le da al doctor Leonel Fernández, el quedarse también sin la presidencia del PLD a partir del 9no Congreso.
Es de ahí que los acuerdos se alejan, sino hay concepciones que garanticen al leonelismo continuar a largo plazo al frente del PLD y -ello implica también- mantener la supremacía al frente de los legisladores, que son en la actualidad su mejor carta.
Es de ahí que los acuerdos se alejan, sino hay concepciones que garanticen al leonelismo continuar a largo plazo al frente del PLD y -ello implica también- mantener la supremacía al frente de los legisladores, que son en la actualidad su mejor carta.
Mientras tanto, demos seguimiento a esta confrontación y roguemos por el buen entendimiento entre las partes, sin que implique seguir lacerando el respeto a las decisiones que emanan de los órganos competentes al interior del PLD.
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