POR ÁGUEDA RAMÍREZ DE RODRÍGUEZ,
Para Ecos del Sur.
Fundadora del Partido Reformista y balaguerista ferviente, se definía Doña Maricusa "heredera del reformismo".
Nació en esta ciudad de Barahona el 5 de junio de 1921, hija de Don Quintino Ramírez y de Doña Margarita Matos Acosta. La llamaron Maricusa Matos desde niña, aunque nunca supo por qué. Con el primer año del bachillerato aprobado, en 1934 se dedicó al Comercio y a la Costura en la ciudad Capital, actividades que trasladó a esta ciudad en 1961.
La tienda "Maricusa" se dedicaba a la venta de tejidos, calzados y otros artículos de vestir y para el hogar, además de los fuegos artificiales en la época navideña, así como velas, oraciones, perfumes y otros artículos que se usan en los actos de Santería.
Contaba Doña Maricusa que a la edad de 7 años, aquejada de una rara enfermedad que le impedía comer, hablar y caminar, se le presentó en sueños San Miguel, bajo la forma de un anciano quien, al ser preguntado sobre su identidad, respondió: "El ángel custodio, el mensajero de Dios". Acto seguido, le impartió una serie de instrucciones sobre actos de veneración en su honor, a cambio de los cuales le serían concedidas salud y larga vida.
A partir de ese momento, inició Maricusa su veneración a San Miguel y, en el año 1938, fundó en la ciudad Capital la hermandad "Los Migueletes", compuesta por hombres y mujeres devotos y devotas del Santo, la cual trasladó a esta ciudad en 1961, con la celebración en septiembre de cada año de Hora Santa los días 9, 19 y 29; Pasadía el primer lunes, día en el cual se reza en el cementerio por los hermanos y hermanas fallecidos; diez misas y el último día, el 29, Procesión y Fiesta de Palos.
Uno de los actos de veneración a San Miguel más importantes realizado por Maricusa, lo constituyó la construcción en su honor de la edificación que aloja la iglesia en la sección Los Patos de este municipio, durante cuya inauguración, el 16 de abril de 1966, se realizaron variadas actividades religiosas: bendición de la edificación, bautismos, matrimonios, procesión y salve cantada. Decía Doña Maricusa que, a lo largo de los años dedicados a la veneración a San Miguel, muchos enfermos sanaron mediante su intervención.
Aunque no tuvo hijos propios crió a más de 300, y es una de todos ellos quien hoy se ocupa de mantener la tradición, ya que desde el 2009 Doña Maricusa se retiró de toda actividad debido a quebrantos de su salud que la mantuvieron inhabilitada hasta el 16 de agosto del 2011, cuando entregó su alma al Creador.
Nació en esta ciudad de Barahona el 5 de junio de 1921, hija de Don Quintino Ramírez y de Doña Margarita Matos Acosta. La llamaron Maricusa Matos desde niña, aunque nunca supo por qué. Con el primer año del bachillerato aprobado, en 1934 se dedicó al Comercio y a la Costura en la ciudad Capital, actividades que trasladó a esta ciudad en 1961.
La tienda "Maricusa" se dedicaba a la venta de tejidos, calzados y otros artículos de vestir y para el hogar, además de los fuegos artificiales en la época navideña, así como velas, oraciones, perfumes y otros artículos que se usan en los actos de Santería.
Contaba Doña Maricusa que a la edad de 7 años, aquejada de una rara enfermedad que le impedía comer, hablar y caminar, se le presentó en sueños San Miguel, bajo la forma de un anciano quien, al ser preguntado sobre su identidad, respondió: "El ángel custodio, el mensajero de Dios". Acto seguido, le impartió una serie de instrucciones sobre actos de veneración en su honor, a cambio de los cuales le serían concedidas salud y larga vida.
A partir de ese momento, inició Maricusa su veneración a San Miguel y, en el año 1938, fundó en la ciudad Capital la hermandad "Los Migueletes", compuesta por hombres y mujeres devotos y devotas del Santo, la cual trasladó a esta ciudad en 1961, con la celebración en septiembre de cada año de Hora Santa los días 9, 19 y 29; Pasadía el primer lunes, día en el cual se reza en el cementerio por los hermanos y hermanas fallecidos; diez misas y el último día, el 29, Procesión y Fiesta de Palos.
Uno de los actos de veneración a San Miguel más importantes realizado por Maricusa, lo constituyó la construcción en su honor de la edificación que aloja la iglesia en la sección Los Patos de este municipio, durante cuya inauguración, el 16 de abril de 1966, se realizaron variadas actividades religiosas: bendición de la edificación, bautismos, matrimonios, procesión y salve cantada. Decía Doña Maricusa que, a lo largo de los años dedicados a la veneración a San Miguel, muchos enfermos sanaron mediante su intervención.
Aunque no tuvo hijos propios crió a más de 300, y es una de todos ellos quien hoy se ocupa de mantener la tradición, ya que desde el 2009 Doña Maricusa se retiró de toda actividad debido a quebrantos de su salud que la mantuvieron inhabilitada hasta el 16 de agosto del 2011, cuando entregó su alma al Creador.