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viernes, 19 de junio de 2015

EL JILGUERO: Gobierno haitiano entreteje una razón para el conflicto

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
 
Asistimos a un momento estelar en las relaciones dominico-haitiana, teniendo su punto de gravitación en lo que se ha de derivar -una vez  vencido el plazo- del calendario establecido por las autoridades competentes de República Dominicana, para expulsar a todos los extranjeros ilegales que habitan sobre el territorio nacional.
 
El caso aparenta sencillo, más lo que se ve venir es una situación tensa y de mucha algarabía entre las dos naciones, aun reconocido por Haití y demás naciones el derecho que asiste a nuestra nación sobre a quién o a quienes se debe aceptar en su condición de inmigrantes; y a sabiendas de que ambas Cancillerías vienen tratando de manera muy puntual el procedimiento para la deportación y la recepción por Haití de sus ciudadanos; aún así, las cosas no van aconteciendo con la normalidad que debería prevalecer.
 
Ya representaciones internacionales están sobre el territorio vigilando el proceso  y presionando a las autoridades para que renuncien al plan de naturalización, fuimos testigos de las advertencias que diera la representación de Amnistía Internacional, así como las amenazas  vertidas por el Alcalde de Nueva York en torno al espinoso tema, sin dejar de lado los insolentes pronunciamientos del Embajador de la Unión Europea en meses recién pasados.
 
Asímismo, se dejan sentir niveles de resistencia y oposición frontal de ciudadanos haitianos opuesto a ser deportados, unido a ello, en la zona fronteriza, específicamente en Dajabón, existen Organizaciones No Gubernamentales haciendo causa común con los afectados.

De su parte, las autoridades dominicanas, si bien es cierto se han comprometido con garantizar el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes, si así lo hicieren estaríamos asistiendo a un aspecto realmente humano y digno; pero lo difícil de cumplir, a nuestro humilde entender, es con evitar que estas deportaciones se hagan de manera masiva. Nos parece que dado el volumen de inmigrantes que (por la razón que sea) no logró regular su situación, si no se pretende tomarse más de una década para hacer cumplir el itinerario establecido, no hay dudas de que las deportaciones se harán de manera masiva.
 
Hasta ahí digamos que todo marcha en   el marco de la ley,  legalidad y normalidad.
 
Más, los pronunciamientos reiterados del presidente de Haití Sr. Michel Martelly, quien, en dos ocasiones en menos de 5 días, dijo: “…vamos a recibir a nuestro compatriotas con dignidad, más debe quedar claro que no aceptaremos a ningún ciudadano que haya nacido en dominicana” y recalcó el mandatario Michel Martelly: “Los nacidos en dominicana son dominicanos y los voy a devolver”.
 
En esas palabras está el quid de asunto, pues no son simples expresiones de un mandatario, sino que constituyen la punta de lanza para dar inicio a un tranque entre las partes, dado que si las partes se enfrentan unos en decir que tal ciudadano es haitiano y del otro lado que ese es dominicano, ese aspecto apunta hacia un conflicto y se va a demandar la presencia de árbitros “neutrales” para que definan sobre la cuestión, a ello hay que agregar una realidad de común manejo internacional, la situación material de Haití no resiste la llegada masiva de sus ciudadanos, por tal razón van hacer lo que sea para impedir las deportaciones.
 
“Son dominicanos”, dirán una y otra vez, y de no administrarse con tacto y sentido de responsabilidad, en ese aspecto puede esconderse un gran detonante con el que se acelere la tensión entre las dos naciones y nos lleve a un conflicto internacional de consecuencias impredecibles.
 
Se impone más que nunca la unidad nacional, nos luce que ahora se hace de rigor el retorno del presidente Danilo Medina hacia los micrófonos, para convocar al pueblo a la unidad; así mismo se impone que la seguridad a los habitantes residentes en la zona fronteriza sea reforzada, sin alarme, sin prejuicios y sin renunciar a la visión de unidad y fraternidad que debe prevalecer entre ambos pueblos, haitianos y dominicanos.