POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
Se acaba de proclamar la nueva Constitución, o las modificaciones que afectaran el Art. 124, para facilitar la reelección presidencial; de manera abrumadora, con 181 votos a favor y 39 en contra, los asambleístas emitieron su voluntad.
No he visto en la televisión, ni leído en la prensa nacional, digital, radial o escrita, en ningún medio se ha denunciado ni difundido la noticia de “secuestro a familiar de legislador alguno”, ni se ha dicho tampoco que comando alguno colocara pistola a la cabeza de los asambleístas para que desviaran -en detrimento de su libertad- el votar por quien indique su conciencia.
No escuchamos tampoco que frente al congreso y/o a la entrada de cada puerta en la Asamblea Revisora, apuntaran tanques ni armamentos pesados hacia los asambleístas, induciéndole a votar a favor de la reelección. Nada de ello se ha visto.
Los asambleístas votaron de manera masiva y sólo motivados por el poder que le dio su conciencia.
El soberano dio poderes a los asambleístas y estos hicieron uso del mismo, unos a favor y los otros en contra, se emana y plasma en la nueva Constitución lo que apoyó la mayoría.
Lo demás, lamentos y calumnias que embargan los diarios, no dejan de ser más que eso, lamentos de los vencidos, canto de cocodrilos que ven tronchado el sueño de “ascender al poder” de manera fácil, sin cultivar si quiera una constancia de entrega ante el pueblo, ni de expresar mucho menos propuestas a la nación que le vendan como visionarios y patriotas desinteresados.
Que compraron legisladores para que apoyen la reelección, pero, ¿acaso los 39 que votaron en contra, recibieron alguna tentación de “el hombre del maletín”; acaso el asambleísta Víctor Sánchez, de Azua, se vendió para votar en contra del mandato de su partido?
No, ni una cosa ni la otra; Víctor Sánchez, obró según su conciencia y, aunque para los Peledeistas es un flojo indisciplinado, para la sociedad y el soberano que le dio poderes, este actuó según su conciencia; como lo hicieron también aquellos que mayoritariamente entendieron que por necesidad debía modificarse la Constitución para permitir a este humilde y gigante estadista continuar aportando a la nación entera su estilo de Gobierno, su espíritu de justicia y su vocación de servicio hacia los más necesitados.
La gran beneficiada ha sido nuestra nación, es verdad que en términos políticos esto ha tenido un costo, con confrontaciones internas, ceder y asumir demandas de las demás fuerzas en el campo de las negociaciones; con el sacrificio de candidaturas ya casi ganadas por el PLD; ese es el costo que conlleva toda lucha por el poder.
Toca a los dominicanos celebrar y asumir con regocijo la decisión de los asambleístas, expresada de manera abrumadora en la Asamblea Revisora; siendo lo suficientemente sabios, pues se han hecho eco del clamor nacional que implora “…Danilo, 4 años +”.
Ya es costumbre, en vez de propuestas, escuchar diatribas y calumnias en los políticos del patio en contra de sus oponentes; en vez de sembrar amor, propagar un lenguaje de odio; en vez de respetuosos y prudentes, prefieren destruir honras ajenas.
Tenemos una nueva Constitución, el país avanza, con Danilo ganamos todos.
Para Ecos del Sur
Se acaba de proclamar la nueva Constitución, o las modificaciones que afectaran el Art. 124, para facilitar la reelección presidencial; de manera abrumadora, con 181 votos a favor y 39 en contra, los asambleístas emitieron su voluntad.
No he visto en la televisión, ni leído en la prensa nacional, digital, radial o escrita, en ningún medio se ha denunciado ni difundido la noticia de “secuestro a familiar de legislador alguno”, ni se ha dicho tampoco que comando alguno colocara pistola a la cabeza de los asambleístas para que desviaran -en detrimento de su libertad- el votar por quien indique su conciencia.
No escuchamos tampoco que frente al congreso y/o a la entrada de cada puerta en la Asamblea Revisora, apuntaran tanques ni armamentos pesados hacia los asambleístas, induciéndole a votar a favor de la reelección. Nada de ello se ha visto.
Los asambleístas votaron de manera masiva y sólo motivados por el poder que le dio su conciencia.
El soberano dio poderes a los asambleístas y estos hicieron uso del mismo, unos a favor y los otros en contra, se emana y plasma en la nueva Constitución lo que apoyó la mayoría.
Lo demás, lamentos y calumnias que embargan los diarios, no dejan de ser más que eso, lamentos de los vencidos, canto de cocodrilos que ven tronchado el sueño de “ascender al poder” de manera fácil, sin cultivar si quiera una constancia de entrega ante el pueblo, ni de expresar mucho menos propuestas a la nación que le vendan como visionarios y patriotas desinteresados.
Que compraron legisladores para que apoyen la reelección, pero, ¿acaso los 39 que votaron en contra, recibieron alguna tentación de “el hombre del maletín”; acaso el asambleísta Víctor Sánchez, de Azua, se vendió para votar en contra del mandato de su partido?
No, ni una cosa ni la otra; Víctor Sánchez, obró según su conciencia y, aunque para los Peledeistas es un flojo indisciplinado, para la sociedad y el soberano que le dio poderes, este actuó según su conciencia; como lo hicieron también aquellos que mayoritariamente entendieron que por necesidad debía modificarse la Constitución para permitir a este humilde y gigante estadista continuar aportando a la nación entera su estilo de Gobierno, su espíritu de justicia y su vocación de servicio hacia los más necesitados.
La gran beneficiada ha sido nuestra nación, es verdad que en términos políticos esto ha tenido un costo, con confrontaciones internas, ceder y asumir demandas de las demás fuerzas en el campo de las negociaciones; con el sacrificio de candidaturas ya casi ganadas por el PLD; ese es el costo que conlleva toda lucha por el poder.
Toca a los dominicanos celebrar y asumir con regocijo la decisión de los asambleístas, expresada de manera abrumadora en la Asamblea Revisora; siendo lo suficientemente sabios, pues se han hecho eco del clamor nacional que implora “…Danilo, 4 años +”.
Ya es costumbre, en vez de propuestas, escuchar diatribas y calumnias en los políticos del patio en contra de sus oponentes; en vez de sembrar amor, propagar un lenguaje de odio; en vez de respetuosos y prudentes, prefieren destruir honras ajenas.
Tenemos una nueva Constitución, el país avanza, con Danilo ganamos todos.
