CUBA: El restablecimiento de las relaciones diplomáticas cubano-estadounidenses y la apertura de embajadas marcan el comienzo de un nuevo proceso de diálogo para avanzar hacia vínculos normales, un camino complejo que las partes manifiestan voluntad de recorrer.
Después de una histórica jornada, las expectativas se centran en cómo La Habana y Washington emprenderán la siguiente fase, que permita superar más de medio siglo de desencuentros.
La víspera quedaron reanudados los vínculos, rotos por la Casa Blanca en 1961, y abiertas las sedes diplomáticas, que elevaron su estatus de secciones de intereses bajo representación suiza a embajadas.
No menos trascendente resultó la reunión entre el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, en la primera visita de un canciller de la isla al Departamento de Estado desde 1958.
Los altos funcionarios abordaron cuestiones de seguridad, medio ambiente, situación internacional, derechos humanos y tráfico de personas, entre otras, una clara señal de la disposición a colocar sobre la mesa inquietudes e identificar áreas de cooperación.
De acuerdo con Rodríguez, los recientes sucesos en el escenario bilateral refrendan la decisión de Cuba y Estados Unidos de progresar en sus nexos, pese a las diferencias existentes.
Podemos ampliar el diálogo y trabajar en la cooperación bilateral, vemos condiciones para ello, dijo en una rueda de prensa posterior a la histórica reunión, el segundo encuentro entre ambos después del celebrado en abril en Panamá, durante la VII Cumbre de las Américas.
El canciller cubano reiteró los aspectos que su país considera clave para la normalización, como el fin del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución del territorio ocupado de manera ilegal por la Base Naval de Guantánamo y el respeto a la soberanía de la mayor de las Antillas.
No se trata de condiciones para conversar, sino de hacerlo con respeto sobre los asuntos de interés, precisó.
Después de una histórica jornada, las expectativas se centran en cómo La Habana y Washington emprenderán la siguiente fase, que permita superar más de medio siglo de desencuentros.
La víspera quedaron reanudados los vínculos, rotos por la Casa Blanca en 1961, y abiertas las sedes diplomáticas, que elevaron su estatus de secciones de intereses bajo representación suiza a embajadas.
No menos trascendente resultó la reunión entre el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, y el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, en la primera visita de un canciller de la isla al Departamento de Estado desde 1958.
Los altos funcionarios abordaron cuestiones de seguridad, medio ambiente, situación internacional, derechos humanos y tráfico de personas, entre otras, una clara señal de la disposición a colocar sobre la mesa inquietudes e identificar áreas de cooperación.
De acuerdo con Rodríguez, los recientes sucesos en el escenario bilateral refrendan la decisión de Cuba y Estados Unidos de progresar en sus nexos, pese a las diferencias existentes.
Podemos ampliar el diálogo y trabajar en la cooperación bilateral, vemos condiciones para ello, dijo en una rueda de prensa posterior a la histórica reunión, el segundo encuentro entre ambos después del celebrado en abril en Panamá, durante la VII Cumbre de las Américas.
El canciller cubano reiteró los aspectos que su país considera clave para la normalización, como el fin del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución del territorio ocupado de manera ilegal por la Base Naval de Guantánamo y el respeto a la soberanía de la mayor de las Antillas.
No se trata de condiciones para conversar, sino de hacerlo con respeto sobre los asuntos de interés, precisó.