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domingo, 6 de septiembre de 2015

OPINION: Un mundo frío

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Por Oscar Gómez

 Los procesos de pacificación en el mundo comenzaron en la década de los 80s del siglo pasado con episodios como la denominada Guerra Fría, que trajo consigo además la caída del Muro de Berlín, como instrumentos en donde se comenzaba a evidenciar que era mejor para las poblaciones la paz que la guerra.

 Aunque la Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo e incluso deportivo, iniciado al finalizar la Segunda Guerra Mundial, es ampliamente conocido que las razones de este enfrentamiento fueron esencialmente ideológicas y políticas.

 De aquí podemos observar como los tiempos han ido cambiando, ya que en siglos pasados los enfrentamientos para determinar la razón a favor de una nación, país o imperio, eran meramente armados, en las últimas décadas en estos enfrentamientos ha ido dominando lo esencialmente ideológico, donde los aspectos puramente diplomáticos han ido prevaleciendo.

 Es así como los procesos de pacificación en el mundo han ido en ascenso, lo que podemos notar entre colonias, imperios y naciones de las que pensaba que nunca sucediera que sus diferencias se pudieran dirimir más allá de por la toma de las armas y las muertes de miles de ciudadanos defendiendo tal o cual razón.

 Se conoce de antemano el antecedente de los procesos de paz que ocurrieron a finales de los ochenta o comienzos de los noventa con la creación del Grupo de Contadora, el 5 de enero de 1983. Contadora consistió en una iniciativa de México, Venezuela, Colombia y Panamá que se propuso crear condiciones para impedir la regionalización del conflicto en Centroamérica y favorecer el diálogo entre los gobiernos y sus insurgencias y crear condiciones para la paz, el desarrollo y la democracia.

 Más allá se recuerda los procesos llevados a cabo entre los Estados Unidos y la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), de donde nació precisamente la antes referida Guerra Fría, como el inicio del deshielo de los conflictos bélicos entre esas grandes naciones y los comienzos del diálogo como forma de superar las diferencias.

 Al escribir estas cuartillas nos encontramos precisamente con un párrafo de una información calzada por la redacción internacional de EFE, que reza lo siguiente: “El deshielo entre Estados Unidos y Cuba cumple hoy seis meses, desde que sus respectivos Gobiernos anunciaron en diciembre pasado su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961”.

 De este párrafo desprendemos que después de más de 50 años, las antagónicas naciones de Estados Unidos y Cuba inician un proceso diplomático que lleva consigo una serie de condiciones entre ambas, con el fin de desmontar definitivamente ese antagonismo en las relaciones bilaterales.

 Todo empezó el 17 de diciembre del 2014, cuando los presidentes de Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, anuncian el inicio del proceso para el restablecimiento de relaciones bilaterales. Luego de ese anuncio son numerosas las reuniones realizadas entre comisiones de los dos gobiernos, tanto en territorio estadounidense como cubano.

 Una fecha histórica para el proceso de pacificación y relación armoniosa bilateral entre los gobiernos capitalista y socialista lo marcó el 11 de abril del 2015, cuando el presidente de EE.UU. Barack Obama y de Cuba Raúl Castro se entrevistan por primera vez, con motivo de la Cumbre de las Américas, en Panamá. En este encuentro los mandatarios hablan durante más de una hora sobre el restablecimiento de relaciones.

 Otro hecho que marca un hito sin precedentes desde que Hugo Chávez declara a Venezuela como enemigo de Estados Unidos fue el hecho de que, después del rompimiento de las relaciones entre las dos naciones y de numerosos episodios de convulsión, el presidente del país sudamericano, Nicolás Maduro, anunciara recientemente una nueva era diplomática con el imperio norteamericano, como lo definen.

 Y es que en un mundo de conflictos es evidente como los tiempos han cambiado y, aunque las guerras son de otros colores, los procesos de diálogo como forma de buscar las paz y convivencia entre naciones han superado los antiguos conflictos bélicos en donde veíamos caer miles de nuestros ciudadanos del mundo por una razón que aún está por definirse.