BUSCAR EN NUESTRA PAGINA

Header Ads

domingo, 6 de septiembre de 2015

OPINION:Prefiero el destierro antes que renunciar a mis principios.

0 comments
POR JOSE VALENTIN PEREZ

Cuando tomé la firme y zanjada decisión de publicar mis pareceres en los periódicos de circulación nacional  lo hice con el conocimiento claro y concienzudo de que en algún momento esto me podía traer  encontronazos e inclusive con amigos y personas muy allegadas a las que estimo, admiro y respeto.

 Ser comunicador exige entrega, apego, objetividad, y hasta cierto punto gallardía, no para pulsear, sino más bien para exponer tus  ideales claros y precisos sin importar el escenario donde se gravite, razón que me ha llevado a ser un férreo adversario ideológico del filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset cuando dice ‘’ El hombre es él y sus circunstancias’’ no, yo soy yo, sin importar mis circunstancias.

Cuando se toma la espinosa decisión de transitar por el  camino de la comunicación se asume el riesgo de recibir presiones, amenazas, alzamientos de calumnias, e inclusive llamadas insultantes que buscan limitar  tú accionar, seducirte a que soslaye a tus principios utilizando métodos alternativos como la mayéutica para que se desista y renuncie a lo que realmente eres.

 Tus   detractores  buscan el camino más corto para  descalificarte alegando que tus opiniones son el producto de una complicidad mancomunada por uno o varios interesados en sacar a relucir sucesos  que benefician a un compuesto, se refieren a los llamados comunicadores pagados.

No voy a decir que soy honesto pero mis hechos hablan y me siento inmodesto de haber  sustentado principios, metas y  valores, rechazando sobornos y  canonjías. He sido combatiente de cosas malas, transitando a veces por mares adversos, conduciendo mi nave espiritual.

 El más elevado tipo de hombre es el que profesa lo que practica, decía Confucio, a la historia me someto para que me juzgue, pero jamás renunciaré a mi principios  prefiero quedarme sin   sangre en las venas antes de doblegarme a hechos  aberrantes e inescrupulosos que van contra las prácticas  éticas  y morales que mínimamente debe tener un ser humano.

Mis ponencias son el producto de meditaciones consuetudinarias y del reencuentro cíclico que existe entre quien soy y quien aspiro ser, lejos de todo influjo yo soy yo sin importar mis circunstancias.  Siempre he sido autocrítico en mi accionar, abierto a recibir reprendes de quienes quiero y estimo, no  más así dejarme conducir como caballo de coche doblegado por su amo y forzado a fijar la mirada siempre al horizonte. Soy  amante de la democracia, y leal a mis principios.

¡Podría renunciar a todo e inclusive  a la vida, pero jamás a mis principios!