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lunes, 26 de octubre de 2015

EL JILGUERO: El peledeista debe hacer siempre lo que mande el partido

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SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos del Sur
 

En todas las estructuras partidarias del país se libran competencias internas por el alcance de candidaturas internas: Vocales, Directores de Juntas, Regidores, Alcaldes, Diputados y Senadores; al interior del PLD la realidad es más cruda, precisamente por la fortalece y arraigo social de esa fuerza partidaria.

En el PLD la competencia es más descarnada y frontal, pues, no sólo por la amenaza a las aspiraciones que implica la reservación de candidaturas que debieron ir a primarias internas, sino porque quienes aspiran en esta organización saben que son casi “un clavo pasa ‘o” hacia la victoria.

Las debilidades instituciones que en materia electoral y de partido vive el país constituyen un gran problema, lo que permite la inconsistencia en criterios ya definidos para la escogencia de candidaturas, por ejemplo, no debería haber inseguridad en la militancia morada que tiene aspiraciones, dado que el mismo Comité Político y la Comisión Nacional Electoral, establecieron con meridiana claridad bajo cuales criterios se escogerían los candidatos y se pactarían las alianzas.

En el gran salón de la Casa Nacional del PLD, se nos reiteró que a los partidos aliados se le cederían las candidaturas en aquellos lugares que en la actualidad ellos controlan y que cuenten con el aval de las encuestas.

Hay caso, como el de Tamayo en Bahoruco, en donde los números no le dan ni mínimamente al candidato de la alianza, en una plaza que es dominada por el PRM (no por el PRD y, sin embargo la misma inconsistencia de los criterios establecidos siembran en los que aparecen posicionados en las encuestas un ambiente de inseguridad.

Hay cosas y muchas que el país debe superar en cuanto a las leyes vigentes, el respeto al derecho de a elegir y ser elegidos de los miembros debe ser sagrado, dado que se trata de una de las columnas en que se sustenta el sistema democrático.

Sentimos que la democracia está siendo secuestrada por los partidos, por unos y por los otros.

Más, sin embargo, me luce que hay dos cosas que son básica que la militancia de los partidos administremos o asumamos con rigurosidad:

1. La lucha política es una lucha permanente por el poder, todo partido al nacer tiene como divisa la toma del poder, y toda otra acción debe supeditarse a la toma del poder; es desde poder del Estado que se aporta al desarrollo nacional, se hacen las grandes inversiones y transformaciones que aguarda la nación.

Para conquistar el poder hay que acumular fuerzas electoras y pactar alianzas sin las cuales todo se puede venir abajo. La sociedad dominicana necesita 4 años más de Danilo Medina al frente del Estado, y lo coherente es que la militancia partidaria comprenda esto a cabalidad y se disponga a estar presta al sacrificio siempre en aras de dicho objetivo central, que es un objetivo sagrado de servir al pueblo.

2. Pertenecemos a un partido disciplinado y forjado bajo la base ético-moral de Juan Bosch, el PLD es un partido para servir al pueblo y no a las apetencias particulares de quienes tengamos aspiraciones, no importa que tan sólida sea nuestra aceptación en el seno de la sociedad.

En nuestro caso, las encuestas nos sitúan de manera recurrente como el mejor posicionado dentro de los aspirantes del partido en Tamayo y dentro de todos los aspirantes de los demás partidos; continuaremos expresando nuestro puntos de vistas, defendiendo nuestro derecho a elegir y ser elegidos, pero bajo ninguna circunstancia pondremos en juego los intereses generales del partido.

El peledeista debe hacer siempre lo que mande el partido, esta nación no tiene futura a la vista sin el PLD.

La esperanza nacional es Danilo Medina, lo demás es cháchara.