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martes, 3 de noviembre de 2015

OPINION: Monte Grande en el limbo?

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Por Virgilio Gautreaux 
Tomado de Armario Libre
 
Por tratarse de la obra de infraestructura más importante del Valle de Neyba, la presa de Monte Grande debiera ser el tema número uno de todos  los aspirantes a cargos electorales en los comicios de mayo del 2016. Es imposible ofrecer mejorar la extrema pobreza en que están sumidos decenas de miles de personas, sin que se ponga en primer lugar la construcción y puesta en marcha de este gran complejo hídrico.

Tan pronto los desarrolladores del ingenio Barahona decidieron instalarse en el Valle de Neyba, construyeron un modernísimo sistema de riego, que les garantizó su “seguridad hídrica” por décadas. Esta red  tiene casi  100 años y ha sobrevivido todo tipo de inclemencias,  tormentas y destrucción, incluyendo varias oleadas de políticos corruptos, que a pesar de sus esfuerzos, no pudieron lograr la desaparición del central azucarero.
 
En las últimas décadas se incrementó la migración hacia otras partes del país y el exterior, de jóvenes que huyen de la miseria suroestana. También aumentó el flujo de personas del campo hacia ciudades sureñas, pensando mejorar su vida desgraciada. Esto explica el aumento de barrios miseria que rodean a Barahona, Neyba y Jimaní. Esta masa creciente debe ser abastecida de agua, aumentando la presión sobre los recursos hídricos de la región. De igual modo, nuevos proyectos agropecuarios en San Juan y Azua, requieren mayor cantidad de agua.

Azuanos y sanjuaneros han sido exitosos logrando desarrollar excelentes relaciones con el Poder Ejecutivo, la Dirección General de Presupuesto y ministerios claves. En el caso de las tres provincias del Valle de Neyba no parece existir  comunicación efectiva entre nuestras autoridades y legisladores con las instancias del Estado. Tampoco se nota un esfuerzo conjunto para hacer una realidad la presa de Monte Grande.

Ni siquiera la identidad partidaria de los legisladores de estas tres provincias,  ha servido para integrarlos en temas como las plagas del café y los cítricos, desarrollo de microempresas, cooperativas pesqueras, protección de los bosques de las Sierras, expansión de la Zona Franca, proyectos de integración turística, desarrollo de ´politécnicos y centros tecnológicos, salud, etc. Por el contrario, la seguridad de que se mantendrán cuatro años más, pudiera explica su pasividad. Tampoco les preocupa la gran cantidad de proyectos sureños engavetados en Ministerios de la capital. Mientras tanto, congresistas de otras partes del país, se desviven por las comunidades que representan.

Monte Grande es agua segura para riego y acueductos durante todo el siglo XXI. También control de inundaciones, energía eléctrica,  mayor producción agropecuaria, ingresos y desarrollo social. Su construcción ahora es vital para el Valle de Neyba, debido al aumento del calentamiento global y sequías cada vez más duras y prolongadas. En el área del Caribe ya se reducen o desaparecen ríos. El turismo es afectado por miles de toneladas de algas contaminantes y se reducen capturas de peces. Estas son señales graves.

Mientras tanto, determinados legisladores sureños aspiran continuar amarrando la chiva y repartiendo chucherías, mientras  nuestro Suroeste se cae a pedazos.