POR JOSE VALENTIN PEREZ
El acuerdo político firmando entre Miguel Vargas y Danilo medina para los comicios del 2016, se fundamentó en dos puntos básicos que beneficiará a cada uno por separado; para el caso de Danilo Medina este pacto tiene como objetivo garantizar su triunfo electoral y coronarse nueva vez como presidente de la república, sin olvidarse del impacto mediático que causa a la población votante ver las dos principales fuerzas políticas luchar unida por una misma causa, los expertos en marketing y estrategas políticos afirman que el éxito o fracaso de un candidato está determinado por la percepción de los electores y la cantidad de alianzas que este pueda hacer, y eso es justamente lo que ha hecho Danilo.
Miguel Vargas busca consolidar su liderazgo en el PRD, y dejar el partido sobre el 5% del electorado después del 2016; esto le permitirá dos cosas: mantener al PRD dentro de los partidos mayoritarios y seguir recibiendo las cuantiosas sumas económicas por parte de la JCE.
Queda claro que el acuerdo tiene un objetivo común, y beneficia a ambas organizaciones. Es una alianza estratégica firmada con seriedad y respeto entre ambos líderes, y la base del PLD debe respetar eso y acatar las decisiones emanadas de los organismos máximos de su partido. No son los Perredeístas sus adversarios, no es contra los Miguelistas que deben enfilarse los cañones e iniciar una casería despiadada, ellos también tiene derecho a ocupar posiciones municipales y congresuales, eso estipula el acuerdo.
Solo Danilo Medina y su equipo estratégico conoce a profundidad los beneficios de este acuerdo, porque previeron las consecuencias internas que traería hacer público el tema de la reelección, una de ellas fue el rompimiento total con los Leonelistas y por otro lado la desintegración del bloque progresista y el poco apoyo que recibiría.
Ante estos escenarios previamente conocidos, Danilo se blindó y sabía que la única forma en que podía desmoralizar a los Leonelistas y patear a los partidos que componen el Bloque Progresista era unificando las tres principales fuerzas políticas del país; PLD, PRD, y PRSC, y la base del PLD debe entender eso, entonces ¿Por qué patear a los Perredeístas y degradarlos a niveles tan bajo?
¡Solo se gana en primera vuelta si estos tres partidos llegan unidos a Mayo de 2016!
Pa fuera los Perredeístas, yo no voto por esos malvados, esa plaga blanca hay que sacarla de los ayuntamientos y del congreso, Miguel Vargas es un granuja. Estas frases y muchas más son las que salen de boca de los Peledeístas en los barrios capitalinos y zonas rurales del país, culpando a Miguel Vargas de su desgracia, alegando que por esa bendita alianza fueron despojados de sus candidaturas.
¿Acaso no fue Danilo Medina quien encabezó esta alianza con los Perredeístas?
¿Miguel es granuja y Danilo que es?
¡Ah, es que el puerco no se rasca en javilla! Es más fácil perseguir a los Miguelistas, que declararse en rebeldía con Danilo y el gobierno del PLD.
Recuerden que una parte del sentimiento Peñagomistas reposa en el PRM, y las cosas se pueden revertir. En política los maltratos y las humillaciones se cobran en las urnas.
El tiempo dirá.
El acuerdo político firmando entre Miguel Vargas y Danilo medina para los comicios del 2016, se fundamentó en dos puntos básicos que beneficiará a cada uno por separado; para el caso de Danilo Medina este pacto tiene como objetivo garantizar su triunfo electoral y coronarse nueva vez como presidente de la república, sin olvidarse del impacto mediático que causa a la población votante ver las dos principales fuerzas políticas luchar unida por una misma causa, los expertos en marketing y estrategas políticos afirman que el éxito o fracaso de un candidato está determinado por la percepción de los electores y la cantidad de alianzas que este pueda hacer, y eso es justamente lo que ha hecho Danilo.
Miguel Vargas busca consolidar su liderazgo en el PRD, y dejar el partido sobre el 5% del electorado después del 2016; esto le permitirá dos cosas: mantener al PRD dentro de los partidos mayoritarios y seguir recibiendo las cuantiosas sumas económicas por parte de la JCE.
Queda claro que el acuerdo tiene un objetivo común, y beneficia a ambas organizaciones. Es una alianza estratégica firmada con seriedad y respeto entre ambos líderes, y la base del PLD debe respetar eso y acatar las decisiones emanadas de los organismos máximos de su partido. No son los Perredeístas sus adversarios, no es contra los Miguelistas que deben enfilarse los cañones e iniciar una casería despiadada, ellos también tiene derecho a ocupar posiciones municipales y congresuales, eso estipula el acuerdo.
Solo Danilo Medina y su equipo estratégico conoce a profundidad los beneficios de este acuerdo, porque previeron las consecuencias internas que traería hacer público el tema de la reelección, una de ellas fue el rompimiento total con los Leonelistas y por otro lado la desintegración del bloque progresista y el poco apoyo que recibiría.
Ante estos escenarios previamente conocidos, Danilo se blindó y sabía que la única forma en que podía desmoralizar a los Leonelistas y patear a los partidos que componen el Bloque Progresista era unificando las tres principales fuerzas políticas del país; PLD, PRD, y PRSC, y la base del PLD debe entender eso, entonces ¿Por qué patear a los Perredeístas y degradarlos a niveles tan bajo?
¡Solo se gana en primera vuelta si estos tres partidos llegan unidos a Mayo de 2016!
Pa fuera los Perredeístas, yo no voto por esos malvados, esa plaga blanca hay que sacarla de los ayuntamientos y del congreso, Miguel Vargas es un granuja. Estas frases y muchas más son las que salen de boca de los Peledeístas en los barrios capitalinos y zonas rurales del país, culpando a Miguel Vargas de su desgracia, alegando que por esa bendita alianza fueron despojados de sus candidaturas.
¿Acaso no fue Danilo Medina quien encabezó esta alianza con los Perredeístas?
¿Miguel es granuja y Danilo que es?
¡Ah, es que el puerco no se rasca en javilla! Es más fácil perseguir a los Miguelistas, que declararse en rebeldía con Danilo y el gobierno del PLD.
Recuerden que una parte del sentimiento Peñagomistas reposa en el PRM, y las cosas se pueden revertir. En política los maltratos y las humillaciones se cobran en las urnas.
El tiempo dirá.
