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viernes, 18 de diciembre de 2015

EL JILGUERO: Se pude contrarrestar esta vorágine de violencia social

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POR SANTOS SALVADOR CUEVAS
Para Ecos Del Sur

Para el presidente Leonel Fernández, el vil asesinato de que fue víctima el alcalde Juan de los Santos, el sub oficial encargado de su seguridad y la muerte trágica también del victimario, “replantea el debate del desarme a la población civil”.

La postura del presidente Fernández, luce altamente interesante, no porque compartamos tomar el camino del desdarme a la población civil, sino por la impronta de la necesidad de salir al frente a esta vorágines de violencia que sacude a la sociedad dominicana.

A mi entender, deben colocarse “sobre la mesa” todas las opciones que contribuyan a tan noble objetivo, de partida me resulta descartable la vía del desarme a la población civil, pues entiendo que este camino equivale dejar la sociedad en estado vulnerable y a merced de la delincuencia.

Según las diferentes versiones que emanan de lo que aconteció aquél fatídico día en que fue abatido este joven brillante y de alma noble, Juan de los Santos, En Paz Descanse, debemos proceder a revisar los manuales de seguridad y prevención.

1.- Los comentarios dan cuenta de que el victimario había advertido de manera reiterada que actuaría con violencia si le embargaban los bienes, y, sin embargo, los niveles de prevención, precaución y seguridad de la víctima no fluyeron ni mínimamente fueron asumidos asumidos.

2.- Si su función es la seguridad del funcionario, cual que sea, en este caso de Juan de los Santos, cómo es que a la hora de la hora había un seguridad arriba, próximo a las oficinas del incúmbete de FEDOMU, mientras el otro hacía labor de mensajería en la parte de abajo del edificio; o usted es mensajero o es seguridad, ambas cosas son totalmente diferentes e incompatibles, y esto acontece a diario con todos los policías y encargados de seguridad del país, pues es “normal” verle conduciendo, en labor de mercado y mensajería, o dormido en una silla, mientras el incumbente está dentro, etc. etc.

3.- Creo que se debe legislar para que a ningún establecimiento u oficina pública se permita la entrada de ningún ciudadano armado, ni con arma de fuego, ni las llamadas armas blancas; y, dicha legislación, debe incluir a todos los ciudadanos, desde el más humilde, hasta el presidente de la República, un mandatario no necesita andar armado, a menos que estemos en un país en guerra o estado de sitio, pues esa es una labor de su seguridad, si esa legislación estuviera vigente en 1981, de seguro que la nación no hubiese recibido la infausta noticia de que el presidente Don Antonio Guzmán (EPD) se dio un tiro en un baño del Palacio Nacional.

Hay que proceder a la revisión del manual de seguridad, sólo la seguridad legalmente establecida debe permitírsele la penetración con armas a los edificios públicos y/o gubernamentales.

La muerte del Sr. Juan de los Santos, nos ha impactado a todos y de este percance deberían brotar las ideas que nos lleven hacia una sociedad más justa, más humana y menos violenta; en esa lógica la iniciativa del presidente Leonel Fernández, es correctísima y en torno a ella deben llover las ideas o propuestas.

Esta es nuestra humilde contribución al debate.