Por Praede Olivero Féliz
El 5 de diciembre me trae muchos recuerdos y me llena de nostalgia. Cada año me acostumbre a pensar en la partida de La Soberana Casandra Damirón hace 32 años y a promover la misa en su memoria, teniendo como apoyo a trabajadores del arte, la cultura, sus familiares y al Padre Secilio Espinal.
En esta ocasión a la misa agregamos un motivo universal como el de Nelson Mandela, en el segundo aniversario de su partida física y el de Doña Juana Ramona Espinal, vientre fecundo que nos ha legado al Padre Secilio Espinal, quien tuvo a su cargo la misa.
Tenía muchas ganas de darle el pésame al Padre Cecilio y se lo dí; su alma noble y sencilla me lo reciprocó por la muerte de mi querido padre Abraham Olivero Medrano, instante en el que de nuevo llegué a la nostalgia más sublime, la que habita en el borde del llanto, cuyo rocío son las lagrimas más puras que se pueden derramar.
De todos modos, la presencia de tanta gente buena en la misa, levantaron columnas tan firmes y poderosas como las de los recordados por su partida y nos mantuvieron hasta el final, agradeciendo a Dios y a la Virgen María, por todo lo que nos dan, aunque a veces no lo comprendemos, como dijo el padre Secilio.
En nombre del Comité Pro Homenaje a Casandr Damirón, La Soberana, damos las gracias a todos los que compartimos un lugar y el momento tan hermoso en época de Navidad, que nos recuerda el nacimientom del niño Jesús, nos llama a la reflexión, a pensar en lo sencillo, en la humildad, en la bondad, el amor y la solidaridad.
El 5 de diciembre me trae muchos recuerdos y me llena de nostalgia. Cada año me acostumbre a pensar en la partida de La Soberana Casandra Damirón hace 32 años y a promover la misa en su memoria, teniendo como apoyo a trabajadores del arte, la cultura, sus familiares y al Padre Secilio Espinal.
En esta ocasión a la misa agregamos un motivo universal como el de Nelson Mandela, en el segundo aniversario de su partida física y el de Doña Juana Ramona Espinal, vientre fecundo que nos ha legado al Padre Secilio Espinal, quien tuvo a su cargo la misa.
Tenía muchas ganas de darle el pésame al Padre Cecilio y se lo dí; su alma noble y sencilla me lo reciprocó por la muerte de mi querido padre Abraham Olivero Medrano, instante en el que de nuevo llegué a la nostalgia más sublime, la que habita en el borde del llanto, cuyo rocío son las lagrimas más puras que se pueden derramar.
De todos modos, la presencia de tanta gente buena en la misa, levantaron columnas tan firmes y poderosas como las de los recordados por su partida y nos mantuvieron hasta el final, agradeciendo a Dios y a la Virgen María, por todo lo que nos dan, aunque a veces no lo comprendemos, como dijo el padre Secilio.
En nombre del Comité Pro Homenaje a Casandr Damirón, La Soberana, damos las gracias a todos los que compartimos un lugar y el momento tan hermoso en época de Navidad, que nos recuerda el nacimientom del niño Jesús, nos llama a la reflexión, a pensar en lo sencillo, en la humildad, en la bondad, el amor y la solidaridad.
