POR PRAEDE OLIVERO
La patria está adolorida por la partida física del grande, del inmenso, del patriota, del guerrillero, del revolucionario de siempre, del honesto y capaz administrador de la cosa pública: Hamlet Herman Pérez.
Desde joven, jugando beisbol y luchando por los estudiantes y el pueblo, con su elevada estatura en tamaño y moral, dijo al país y al mundo el camino que había escogido, como diría el gran intelectual progresista Andrés L. Mateo.
El Hamlet combatiente de la guerra de abril, junto al Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño, Claudio Caamaño, los hombres ranas, los del 14 de junio, los del Movimiento Popular Dominicano MPD, el Partido Socialista Popular PSP, el Partido Revolucionario Dominicano PRD, y tantas organizaciones y personas,que dibujaron al pueblo en el combate, con la tinta indeleble de su sangre, ha partido a otras dimensiones.
El Hamlet de la Cuba revolucionaria, el que compró el yate para venir a pelear de nuevo por la patria, junto A Francisco Alberto y Claudio y sus otros seis compañeros por playa caracoles, tomando la caracola de Enriquillo para gritar a los cuatro vientos sus ancias libertarias, ya no está físicamente, pero no morirá nunca, porque siempre vivirá en el corazón de su pueblo.
Desde joven, jugando beisbol y luchando por los estudiantes y el pueblo, con su elevada estatura en tamaño y moral, dijo al país y al mundo el camino que había escogido, como diría el gran intelectual progresista Andrés L. Mateo.
El Hamlet combatiente de la guerra de abril, junto al Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño, Claudio Caamaño, los hombres ranas, los del 14 de junio, los del Movimiento Popular Dominicano MPD, el Partido Socialista Popular PSP, el Partido Revolucionario Dominicano PRD, y tantas organizaciones y personas,que dibujaron al pueblo en el combate, con la tinta indeleble de su sangre, ha partido a otras dimensiones.
El Hamlet de la Cuba revolucionaria, el que compró el yate para venir a pelear de nuevo por la patria, junto A Francisco Alberto y Claudio y sus otros seis compañeros por playa caracoles, tomando la caracola de Enriquillo para gritar a los cuatro vientos sus ancias libertarias, ya no está físicamente, pero no morirá nunca, porque siempre vivirá en el corazón de su pueblo.
