Por Santo Salvador Cuevas
Sin una quincena aun al frente de los Estados Unidos de América, el presidente Donard Trump, ha colocado ante la palestra mundial la ruta de su mandato.
Siendo coherente con un discurso de campaña atropellante, hijo de otra civilización, con lo que tiene el planeta en vilo.
Entre sus primeras Ordenanzas Ejecutivas, con un simple plumazo, vetó la entrada a territorio norteamericano a los habitantes de 7 naciones del mundo: Siria, Irak, Libia, Somalia, Irán, Sudán y Yemen.
Es decir, 223 millones 857,964 ciudadanos del mundo son impedidos de entrar en territorio de Estados Unidos de América, bajo la premisa de ser potenciales terroristas.
Sin importar que estos sean ciudadanos o no de los Estados Unidos, ni que tengan sus ahorros en bancos de esa nación, ni importa tampoco que hayan crecido y hecho vida cultural allí.
Para Donald Trump, todos entran en la lógica de ser potenciales terroristas.
La confrontación en el seno de la misma sociedad norteamericana, no se ha hecho esperar.
Abogados actuando en representación de los retenidos en aeropuertos, acudieron a los tribunales, recibiendo el presidente Donald Trump su primer revés, pues la juez Ann Dannelly rechazó el Veto y autorizó la entrada al territorio de todos los que tengan sus documentos al día.
Otro golpe a la arrogancia del señor Donald Trump, fue propinado por la Fiscal General de Estados Unidos, señora Sally Yates, quien dijo no defendería esa acción ilegal contra la población inmigrante de origen Árabe y que tienen documentación legal de entrada y salida al territorio continental de la Unión.
Por su puesto, esto le costó el puesto a la Fiscal General.
Debe observarse también la cadena de movilizaciones y protestas sociales expresadas en calles, parques, centros y avenidas de los Estados Unidos en dónde la gente rechaza la política de Donald Trump.
Lo que trajo consigo el presidente es un comportamiento y visión totalitario, que se creían cosas de un pasado remoto, cuando no había surgido aún las vías del entendimiento y el canal diplomático.
La forma en que habló el presidente Trump, según la prensa norteamericana, al presidente de un país soberano que tiene por nombre Estados Unidos de México, puso al desnudo la torpeza de un mandatario y la arrogancia de un ciudadano que, por presidir la nación con más poder militar en el mundo, se arroga el derecho de insultar y atropellar la soberanía de los pueblos.
Este es un extracto (segun la prensa de EEUU) donde Donald Trump amenaza al presidente de México, con el envío de soldados hacia esa nación vecina.
Vía telefónica: "Tienen muchos bad hombres ahí", dijo Trump al presidente Enrique Peña Nieto: "No están haciendo lo necesario para detenerlos. Creo que su ejército está asustado. El nuestro no, así que podría enviarlo para que se haga cargo".
Este es el trato más evidente de como la torpeza se impone ante la diplomacia y abre el camino a una nueva era mundial que será conflictiva y de resistencia.
Los pueblos del mundo no asimilan ese comportamiento.
En Bruselas más de 200 jóvenes se tomaron las calles en rechazó al mandato de Trump, la misma Comisión Europea fue tajante al establecer su posición: "Esto es la Unión Europea. Y aquí no se discrimina por nacionalidad, raza o religión", estableciendo con ello un distanciamiento con quien hasta hace poco fue un aliado.
Van apenas 12 días del mandato de Donald Trump, lo que se ve por venir es el fin de la mal trecho paz mundial.
Ojalá ocurra el milagro y el señor Trump se entere cuan equivocado está.
Sin una quincena aun al frente de los Estados Unidos de América, el presidente Donard Trump, ha colocado ante la palestra mundial la ruta de su mandato.
Siendo coherente con un discurso de campaña atropellante, hijo de otra civilización, con lo que tiene el planeta en vilo.
Entre sus primeras Ordenanzas Ejecutivas, con un simple plumazo, vetó la entrada a territorio norteamericano a los habitantes de 7 naciones del mundo: Siria, Irak, Libia, Somalia, Irán, Sudán y Yemen.
Es decir, 223 millones 857,964 ciudadanos del mundo son impedidos de entrar en territorio de Estados Unidos de América, bajo la premisa de ser potenciales terroristas.
Sin importar que estos sean ciudadanos o no de los Estados Unidos, ni que tengan sus ahorros en bancos de esa nación, ni importa tampoco que hayan crecido y hecho vida cultural allí.
Para Donald Trump, todos entran en la lógica de ser potenciales terroristas.
La confrontación en el seno de la misma sociedad norteamericana, no se ha hecho esperar.
Abogados actuando en representación de los retenidos en aeropuertos, acudieron a los tribunales, recibiendo el presidente Donald Trump su primer revés, pues la juez Ann Dannelly rechazó el Veto y autorizó la entrada al territorio de todos los que tengan sus documentos al día.
Otro golpe a la arrogancia del señor Donald Trump, fue propinado por la Fiscal General de Estados Unidos, señora Sally Yates, quien dijo no defendería esa acción ilegal contra la población inmigrante de origen Árabe y que tienen documentación legal de entrada y salida al territorio continental de la Unión.
Por su puesto, esto le costó el puesto a la Fiscal General.
Debe observarse también la cadena de movilizaciones y protestas sociales expresadas en calles, parques, centros y avenidas de los Estados Unidos en dónde la gente rechaza la política de Donald Trump.
Lo que trajo consigo el presidente es un comportamiento y visión totalitario, que se creían cosas de un pasado remoto, cuando no había surgido aún las vías del entendimiento y el canal diplomático.
La forma en que habló el presidente Trump, según la prensa norteamericana, al presidente de un país soberano que tiene por nombre Estados Unidos de México, puso al desnudo la torpeza de un mandatario y la arrogancia de un ciudadano que, por presidir la nación con más poder militar en el mundo, se arroga el derecho de insultar y atropellar la soberanía de los pueblos.
Este es un extracto (segun la prensa de EEUU) donde Donald Trump amenaza al presidente de México, con el envío de soldados hacia esa nación vecina.
Vía telefónica: "Tienen muchos bad hombres ahí", dijo Trump al presidente Enrique Peña Nieto: "No están haciendo lo necesario para detenerlos. Creo que su ejército está asustado. El nuestro no, así que podría enviarlo para que se haga cargo".
Este es el trato más evidente de como la torpeza se impone ante la diplomacia y abre el camino a una nueva era mundial que será conflictiva y de resistencia.
Los pueblos del mundo no asimilan ese comportamiento.
En Bruselas más de 200 jóvenes se tomaron las calles en rechazó al mandato de Trump, la misma Comisión Europea fue tajante al establecer su posición: "Esto es la Unión Europea. Y aquí no se discrimina por nacionalidad, raza o religión", estableciendo con ello un distanciamiento con quien hasta hace poco fue un aliado.
Van apenas 12 días del mandato de Donald Trump, lo que se ve por venir es el fin de la mal trecho paz mundial.
Ojalá ocurra el milagro y el señor Trump se entere cuan equivocado está.
