POR ARMANDO PASCUAL MADÉ
SAN JUAN DE LA MAGUANA: Esta ciudad de tradición tranquila se ha convertido en un infierno debido a la contaminación sónica producida por el tubo de escapes de las motocicletas y los "musicones" de automóviles, jeepetas y camionetas.
La contaminación sónica se debe también al uso y abuso del claxon, mejor conocida como bocina, de los vehículos de motor que transitan por la ciudad, sin sus conductores reparar que las leyes de tránsito lo prohiben, especialmente en áreas de hospitales, centros de estudios, iglesias, destacamentos policiales y militares.
Tal es el irrespeto a la autoridad y el desafío desenfadado a la misma, que los conductores de los vehículos contaminantes con altos decibeles de ruidos, que no les importa realizar la violación frente a los destacamentos de la Policía y puestos militares, ante la indiferencia de la unidades antiruidos.
Los agentes policiales que patrullan para controlar los ruidos nocivos a la salud, actúan con supina debilidad ante la violación de la ley 64-00 de Medio Ambiente, y auque los ciudadanos requieren de su intervención no acuden ante las denuncias al respecto.
La situación se agrava con los equipos de música a muy alto volúmen en residencias de urbanizaciones que se consideran de clase media, no acostumbradas al caos reinante por familias campesinas que se han trasladado de la zona rural a la ciudad.
