Por Bienvenido Méndez Galarza
Era la mañana calurosa del martes con una temperatura en 32 grados, un sol radiante, el mar Caribe muy pasivo y las actividades diarias iniciaban el día con normalidad en el viejo y querido pueblo de Enriquillo.
No experimenté ningún vestigio de que ese día estaba marcado para la partida de una persona de mucho accionar y activismo como en otras ocasiones, mientras lavaba el viejo auto frente a mi casa acompañado de unos niños, y más que lavar el auto mitigaba el calor casi insoportable bañándome con el agua fresca que salía de la manguera.
Más o menos a media mañana se detiene frente a mí una enfermera del pueblo que era la esposa de un gran amigo profesor fallecido a destiempo hace un par de años, y me dice que a Freddytín lo llevan muy mal para Barahona con un infarto.
Apagué la música del carro y cambié mi estado de ánimo que era de mucha alegría, y no pasaron tres horas cuando circuló la infausta noticia de la muerte en Barahona del profesor y estudiante de término de derecho Freddy Vilomar García.
Ese deceso venía a sumarse a una cadena de muertes que ha diezmado la familia y ha producido mucho dolor al pueblo, y máxime a don Freddy Vilomar Terrero y a los demás miembros que han tenido que doblegarse a los designios de Dios que son inescrutables.
Al momento de recibir la información pensé que no era grave, luego me dijeron que él estaba en una audiencia en el juzgado de paz relacionada con el accidente de tránsito donde perdió la vida hace unos años su joven sobrino, y que salió muy disgustado y enojado de la misma, y en los escalones del juzgado se desplomó.
Sin dudas un gran golpe para todos por sus condiciones particulares y su gran espíritu de lucha, y porque las partidas inesperadas y súbitas de personas en plenitud de accionar y producir hieren la sociedad y multiplica el dolor.
Ahora le toca a su esposa y a sus hijos enfrentar ese nuevo reto social sin su conducción y liderazgo, y a su padre y hermanos que han demostrado un gran valor ante los infortunios de la vida asimilar otro golpe contundente, pero evitando el nocaut.
Hasta luego amigo, hermano y familiar Freddy A. Vilomar García combatiente y emprendedor ser humano que tu partida no sea una derrota para tu familia, sino la inspiración para seguir adelante basado en tu espíritu e ideales de progreso.
Paz eterna a tu alma, Dios te acoja en su reino.
