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OPINIÓN: La respuesta de José Del Castillo a Pedro Peña Rubio.

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POR RAMON LOPEZ

Peña Rubio tiene la ventaja de que mantiene un fuerte liderazgo dentro y fuera de su organización política

A medida que avanza en Barahona el proceso de precampaña en el Partido de la Liberación Dominicana las cosas van, como dice el viejo refrán, acomodándose como la carga en el camino. En el danilismo todo apunta a que la confrontación se dará entre el gobernador Peña Rubio y el ex ministro de Industrias y Comercio, José del Castillo Saviñón. Noris Medina, por el lado del leonelismo, no tiene competencia.

Peña Rubio, en el lanzamiento de su precandidatura, centró su discurso en demostrar  su arraigo familiar  y social barahonero y en el “amor del hijo por su territorio”. Fue incisivo en señalar que “soy de aquí” y “no he venido aquí a buscar nada”. Fue un ataque frontal a alguien que, aunque no mencionó, todos supieron quién era.

Días más tarde, José del Castillo, en un acto que realizó en Vicente Noble, dedicó su discurso a responderle a Peña Rubio y le dijo que para aportar a un pueblo, para querer a la gente de un pueblo, para identificarse, sacrificarse y hacer cosas buenas por un pueblo, no hay que nacer en él, y que “uno no es de donde nace, es de donde es querido”.

Si Del Castillo reaccionó fue porque el mensaje le llegó. En ese acto estuvo a la defensiva y no tuvo tiempo para presentar sus propuestas legislativas a favor de los barahoneros, antes bien, recreó sus pasos por el ministerio de Industrias y Comercio y por el Indotel como referentes de lo que haría siendo senador.

Pudiera  pensarse que la respuesta de Del Castillo fue demoledora, pero no fue así. Todos los que buscan la llamada “visa americana” conocen que el punto decisivo para obtenerla es que el cónsul determine si el solicitante tiene suficiente “arraigo” que le hagan volver al país y no quedarse ilegal. A eso fue que Peña Rubio se refirió en su discurso: él no tiene razones para quedarse en Santo Domingo porque tiene “arraigo” que lo atan a su provincia, tiene razones para permanecer en su tierra y hacer desde una nueva condición, lo que siempre ha hecho por ella: buscarle solución a sus problemas.

En su confrontación con Del Castillo, Peña Rubio tiene la ventaja de que mantiene un fuerte liderazgo dentro y fuera de su organización política contando con el apoyo de la gran mayoría de la dirigencia del PLD en la provincia. Además, cuenta con el apoyo de sectores sociales barahoneros que siempre han manifestado no interesarle la política partidaria, o sea, de la clase no política, por el trabajo vivido por la colectividad durante sus casi ocho años al frente de la gobernación de Barahona. Del Castillo, por su parte,  no ha logrado recuperar esa aureola todopoderosa que le acompañó en su recién pasado de gloria y que en ese momento pudo servirle para ganar la senaduría.

De todas maneras, si el danilismo en Barahona no se unifica en torno a un precandidato, la licenciada Noris Medina aumentará sus posibilidades electorales.