EL PEÑON: El simple gesto de un joven policía de repartir caramelos y alegrar la vida de los niños en un barrio de este municipio, tiene la fuerza suficiente para proyectar una imagen positiva de la institución del orden público no solo en un lejano barrio del país, sino también en toda la República Dominicana.
Se trata de un policía muy joven, con carisma, que marca la existencia de hombres altruistas y sanos en el seno de la uniformada dominicana, contraria a la de aquellos agentes que provocan temor y desconfianza en la ciudadanía.
La gente se le acerca con alegría, respeto y gratitud. Eso lo puede hacer un simple caramelo dado con amor.