El Faro del Sur

OPINION: Mi primer sometimiento en 28 años de periodismo profesional, pero ofende quien puede, no quien quiere

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Por José Medina 
Director de Armario Libre

Desde que nos iniciáramos en esta carrera de periodismo por allá por los años 1992, antes de obtener el título de licenciado en Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), sabíamos cuál sería nuestro norte: informar.

Creemos que lo hemos logrado a cabalidad, y no solo para Barahona, sino para la gran metrópolis, la gran urbe, Santo Domingo, donde no todos llegan y logran mantenerse.

Desde siempre, hemos sabido, también, que cuando publicamos una información, en la mayoría de los casos, a unos le satisface y otros la condenan; por lo que hemos propuesto, a modo de “chercha”, entre amigos, que de la única forma de hacer un periodismo que le agrade a todo el mundo es con una revista de cumpleaños, pero aquí, también hay que tener cuidado, porque la gente no acepta ni la imagen que capta la cámara.

Siempre hemos hecho un periodismo de vanguardia, agresivo, lo que aprendimos en nuestras primeras escuelas, Cadena de Noticias; Radio Mil Informando, Radio Popular y el periódico El Nacional.

Obviamos el periódico El Caribe, por ser un tanto más conservador, lo que notamos en las dos etapas que laboramos por más de cinco años.

Siempre hemos hecho un periodismo apegado a la verdad, sin chantaje, diatribas, con papeles en las manos para poder responder en un determinado momento.

Al llegar a Barahona con el proyecto Armario Libre hemos tenido que enfrentar más sectores que todos los que nos han respondido en Santo Domingo.

Hay quienes nos dicen que nuestros principales enemigos son los mismos periodistas, compañeros, pero a eso nunca le hemos dado importancia, porque total, cada quien tiene su norte, aunque jamás le hemos hecho nada malo a ninguno, y en vez de enfrentarlos, siempre que podemos, hacemos recomendaciones puntuales en Santo Domingo, pidiendo a quienes nos buscan solicitándonos informaciones, que mantengan el anonimato de nuestro nombre.

Hemos dicho que los periodistas de Santo Domingo, sienten más respeto y cariño por nosotros que en Barahona; a lo que un ducho amigo nos respondió: “pueblo chico, infierno grande”, para terminar con la frase muy conocida que “nadie es profeta en su tierra”.

Nosotros, por primera vez en casi 30 años de periodismo profesional habríamos sido sometidos por ante la Fiscalía de Barahona por unos personajes que jamás han tenido una limpia reputación.

Luego de una serie de acusaciones, infundadas, mal redactadas, mal hechas y sin sentido, nos hacen ese sometimiento, por lo que esperamos la decisión final de la honorable fiscalía de Barahona, si la recibe o la declara inadmisible, para nosotros actuar.

Eso no nos amedrenta, para nada, y, por el contrario, nos da más fuerza para seguir defendiendo a quienes consideremos se lo merecen, contra las bandas delincuenciales que operan, no solo en Barahona, sino en cualquier parte del país.

Cuando escribimos lo hacemos con papeles en las manos, no nos inventamos historias, por lo que este caso, podría ir lejos, porque enfrentaríamos, hasta poniendo en riesgo nuestra vida, si es necesario, para defender lo que creemos correcto.

Sabemos que no nos enfrentamos a solo una banda que ocupa terrenos, nos enfrentamos a una banda capaz de cualquier cosa, capaz de matar, si es necesario, pero a eso, reiteramos, no nos afecta en el más mínimo, porque sabemos que si eso llegara a pasar, sería por defender nuestras convicciones y por una lucha justa.

¡Y porque conocemos a quienes nos han sometido, quienes son conocidos hasta la saciedad en el parque central y cualquier esquina de Barahona, decimos que “ofende quien puede, no quien quiere”!!