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Presidente, ojo con el Suroeste

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Por Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Leones y piratas del sector turismo quieren apresar sus bellezas naturales

Para el primer número del periódico El Sol, del cual fui su primer Jefe de Redacción, publiqué una información dando cuenta de que las hermosas playas de la punta este de la isla, serían convertidas en coto privado a las cuales el pueblo no tendría acceso y para lograr entrar se debía saber hablar inglés.

Algunos me llamaron exagerado, que me oponía al progreso que vendría con el desarrollo del turismo en la zona oriental. Nada más lejos de mi intención, lo que defendía y defiendo es el derecho del pueblo a disfrutar de las bellezas naturales que Dios hizo y puso para beneficio de todos.

Entonces, la fiebre del oro cegó a todos, ninguna autoridad, partido o agrupación, prestó atención a la denuncia, ni movió una paja para evitar que el gran capital se apropiara de la frescura del aire, de la belleza de los azules cambiantes del mar Caribe, con la complicidad de los distintos gobiernos.

Hoy es una desagradable realidad: el acceso a las más hermosas playas de la región este está vedado a los infelices mortales que carecen de dinero para pagar por el disfrute de la naturaleza.

Ahora que el presidente Luis Abinader inaugura un trozo de muelle, donado por una empresa extranjera que explota una mina a cielo abierto cuya operación, expele un polvillo que afecta los pulmones de los habitantes, la flora y la fauna de la zona hay que monitorizar el daño que produce.

Tengo la experiencia de largos años residiendo a menos de 500 metros del muelle de Barahona, a través del cual se exportaba yeso a granel, es posible que los desmemoriados y los adulones digan que olvidaron aquella nube de polvo blanco que cubría la ciudad, engripando a todos.

Mi madre sufrió durante años una gripe cuyo origen era la inspiración de ese polvo. El licenciado Polibio Díaz me pidió que agradeciera a Balaguer por haber dispuesto el traslado del embarque de yeso, como conocía al almendrón le respondí que solo se trataba de otro fuego fatuo, como en efecto.

Mamá se curó de esa gripe, que tanto nos preocupaba, cuando vino a vivir con Miriam y conmigo en Santo Domingo, desapareció el roque-roque

Es fácil decir que se va a controlar ese tipo de emisiones sin que se explique cómo, dónde hay experiencias positivas en ese sentido. El polvo del desierto de Sahara, en África, afecta los cultivos y la calidad del aire en las islas del Caribe

Leones y piratas del sector turismo quieren apresar las bellezas naturales del Suroeste, los paisajes de montaña, las finas arenas y los cambiantes azules del mar Caribe, que son patrimonio y deben servir para disfrute del pueblo.

Presidente, no permita su privatización. La bola está en su cancha. Le toca la próxima jugada. Confiamos en usted. No nos defraude.