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Un consejo choferil que lo llevo a la vida.

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Por Carlos Julio Féliz Vidal.

He procurado que el conocimiento que adquiero me sea útil en la cotidianeidad; lo he hecho con el ajedrez, el dominó, la fotografía, la abogacía, la música, la historia,  etc., áreas desde las cuales es posible extraer experiencias que facilitan la convivencia humana.

Tengo un hermano, Luis Ernesto Feliz Vidal (Biso), que es un excelente chofer de pistas, montañas y de zona urbana.

 Cuando aprendía a manejar le pedí orientación, y fueron muchos y oportunos los consejos que me dio, lo que le agradezco de corazón.

En una de esas pláticas me habló del lenguaje de las luces. Recuerdo que me decía lo útil que es de noche darle cambio de luz alta a baja al conductor que viene en dirección contraria.

Le pregunté si doy luz baja y el otro conductor mantiene alta la luz de su vehículo, qué debo hacer?

Sin inmutarse me dijo, "mantén tu luz baja", así por lo menos, el otro conductor verá bien y sería más fácil evitar un accidente.

Me llamó a no responder una imprudencia con otra imprudencia.

Así es la vida, cuando el otro tiene las emociones altas, baja las tuyas para "evitar el choque humano" que tantas muertes y dolor causa.

La actitud vale más que el problema, la ira y el enojo no son buenos consejeros.

La sociedad está llena de personas bajo estrés, ansiedad y depresión, que a menudo explotan haciendo hecatombe.

Baja las emociones, déjale un espacio al imprudente, al voraz, al ansioso, así salvas a menudo su propia vida  y la tuya, su propia tranquilidad y la tuya.

Muchas veces ante situaciones odiosas, me llevo de Biso, sólo mantengo la luz baja, hasta que el otro pueda ver el camino.