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De Bosch: Una carta sin respuesta

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Por Eddy Mateo Vásquez

El 16 de este agosto de 2021, se conmemoró oficialmente el 158 aniversario del inicio de la Guerra Restauradora.

El momento es oportuno para, 34 años después, traer a la luz pública aquella propuesta que formalmente formulara, mediante carta del 1º de junio de 1987, el profesor Juan Bosch a la Academia Dominicana de la Historia invitándole a dilucidar la dimensión histórica de las figuras de Gaspar Polanco y de Gregorio Luperón respecto al papel protagónico de ambos en la guerra restauradora:

Santo Domingo, 1º de junio de 1987.

Hugo Eduardo Polanco Brito Presidente de la Academia Dominicana de la Historia,
Ciudad.

Estimado amigo:

En el año 1982 se publicó un libro mío titulado La Guerra de la Restauración cuya 5ª edición está en prensa y se pondrá en circulación dentro de pocos días. Esa obra fue escrita consultando los documentos relacionados con ese episodio, el más importante de la historia de nuestro país, y en sus páginas se ofrece en detalle la actividad que desplegó, en tal guerra, Gregorio Luperón que no fue, ni siquiera durante una hora, el jefe de esa epopeya como lo afirman los historiadores al uso; el jefe fue Gaspar Polanco, cuya figura ha sido relegada a un tercer, si no a un cuarto lugar debido a que la alta pequeña burguesía comercial y profesional de Santiago y Puerto Plata, que era quien hacía la historia en los años siguientes a los de la Restauración, no le perdonó nunca al autor del incendio de Santiago el fusilamiento de Pepillo Salcedo, compañero de clase de esa alta pequeña burguesía, y en consecuencia sumió en un pozo profundo a Gaspar Polanco y en el puesto que le correspondía colocó a Gregorio Luperón.

Estas líneas persiguen un fin: que la Academia Dominicana de la Historia elija una comisión de tres de sus miembros para que estudien los documentos relacionados con la Guerra de la Restauración, con el propósito de que la institución que Ud. preside extraiga de esos documentos la verdad histórica acerca de quién fue el jefe de la Guerra de la Restauración. Hasta donde me fue dado llegar estudiando los documentos que tuve a mi alcance, Luperón no fue el jefe de esa epopeya en ningún momento, aunque sí participó en ella de manera destacada.

Creo mi deber decirle que lo que me propongo al dirigirle esta comunicación, no es que Gregorio Luperón sea eliminado de la galería de las grandes figuras de la historia dominicana, puesto que no puede haber duda de que combatió al ejército español con toda su energía, que era mucha, y con todo su valor, que era abundante, sino que además era un patriota como lo demostró su lucha contra la anexión de nuestro país a Estados Unidos que se proponía llevar a cabo Buenaventura Báez.

Lo que persigo, estimado amigo, es que se le haga justicia a Gaspar Polanco, que se le reconozca su extraordinaria capacidad militar y su extraordinario don de mando, sin el cual no es posible tomar las decisiones que reclaman las acciones de guerra, como fue, por ejemplo, la de ordenar, en plena batalla de Santiago, el incendio de la capital del Cibao con el cual se anunció la victoria dominicana en la Guerra de la Restauración.

Confío en que lo que le propongo en esta carta sea aceptado y puesto en práctica por la Academia Dominicana de la Historia, para cuyos miembros envía a través de Ud. un saludo especial su amigo y seguro servidor.

Juan Bosch

El autor es:Historiador, politico y ex senador de la República por la provincia de Barahona.