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Pandora Papers: Un escándalo silenciado

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POR SANTO SALVADOR CUEVAS 

El mundo financiero y político ha sido estremecido en las últimas semanas por las revelaciones del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, quienes, con datos bien sustentables, contundentes e irrefutables, han identificado con nombres y apellidos a una red global de buitres evasores de impuestos, que han escondido grandes capitales en paraísos fiscales, es decir, en cunas o estructuras con características mafiosas, evadiendo así el pago de impuestos y el incumplimiento a las leyes en sus naciones de origen.

Se trata, no sólo de una simple evasión de impuestos y responsabilidades fiscales, sino de una acción criminal factible de investigación y enjuiciamiento en cualquier país del mundo donde se haya incurrido en este delito.

En la lista se destacan figuras notables: Políticos, empresarios, artistas, 4 mandatarios, entre ellos: el presidente Ricardo Lagos, de Ecuador; Sebastián Piñera, de Chile; y Luis Abinader, de República Dominicana.

En Ecuador y Chile, las Fiscalías ya han instrumentado expedientes acusatorios, abriendo la puerta a investigaciones profundas sobre la materia; en cambio, aquí guardan silencio la justicia que tanto se ha vendido como "independiente"; y también guarda silencio sepulcrar la prensa nacional, unos y otros (prensa y justicia independiente), son indiferentes, ni siquiera las apariencias guardan.

Es bueno recordar que no es la primera vez que "se cuela" esta práctica del presidente Luis Abinader, en los días de su toma de posesión ese mismo tema vino a colación, sin que el órgano competente de la justicia independiente asumiera su rol.

Estamos ante un hecho muy grave pues los paraísos fiscales son estructuras creadas a la sombra para promover y proteger la evasión de impuestos, el blanqueo de capitales y la acumulación de dineros infinitos sin controles y distantes de la transparencia, la honestidad y el marco legal, sus principales territorios receptores se ubican (sobre todo) en Isla Caimán, Panamá, Belice y Suiza. Actúan al amparo de la sombra, protegidos por complicidad  y/o la indiferencia de un mundo financiero corrupto y concentrado en los poderes facticos del mundo capitalista, quienes  solo atacan y castigan cuando se trata de llevar acabo persecución políticas e ideológicas mandatarios o funcionarios de izquierda en el hemisferio Occidental.

En el caso Dominicano, los tribunales están sobre "la mirilla nacional" y de eso no se pueden distraer, tienen dos caminos: o asumen su papel, o damos por cerrado el tan cacareado tema de la corrupción y la impunidad.