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Se disparan los contagios por covid-19 en Baní

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POR FAUSTO SOTO

BANI, Peravia.-El aumento de contagios, internamientos y muertes por la covid-19 en la provincia Peravia se han disparado a cifras preocupantes en los últimos días donde los boletines emitidos por Salud Pública arrojan 141 contagios con una positividad promedio de más de 20.10 y tres nuevas muertes.

La situación ha obligado a las autoridades del hospital Nuestra Señora de Regla a tener que estudiar la posibilidad de habilitar más espacio para su sala de ingresos por covid 19 debido a que la que existe en la actualidad está a su máxima capacidad de 18 camas, en tanto los centros médicos privados están a máxima capacidad en sus salas de ingresos.

Según una fuente médica, que pidió reservas de su nombre, todavía la provincia Peravia está por debajo del 70 por ciento de personas con la doble vacuna, en tanto que con una dosis ronda por menos del 60 por ciento, situación que puede verse agravada por la disposición del levantamiento del toque de queda y las medidas tomadas para evitar contagios, internamientos y muertes.

Desde el boletín 465 del 4 de octubre al boletín 570 del 9 de este mes los contagios aumentan de nueve hasta 28 registrándose en el boletín 568, 47 casos de contagios y en el boletín 566 con 35 contagios, datos que alarmar a la población.

Médicos epidemiólogos y neumólogos consultados por este corresponsal expresaron su preocupación por el creciente aumento de casos positivos de la enfermedad, indicando que gran parte de la población que no se ha vacunado está constituida en su mayoría por personas jóvenes, adultos mayores quienes en su mayoría no acuden a los centros de vacunación instalados por las autoridades de Salud Pública en distintos lugares de Bani, Nizao, Matanzas y en las Unidades de Atención Primaria (UNAP) que operan en cada sección, paraje o bario de la provincia.

Desde el pasado viernes hasta el domingo, cuando todavía no se había levantado el horario de toque de queda, los centros de diversión y venta de bebidas alcohólicas tanto de Baní como de sus otras comunidades funcionaban sin ningún tipo de control sanitario de las autoridades oficiales como de sus propietarios.