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Valor de un consejo

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Por César Mella

Mejore sus conexiones con sus familiares y con sus buenos amigos.

Concéntrese en el “aquí y ahora” cuando usted esté bajo tensión.

Usted no podrá cambiar la muerte de un ser querido o los resultados de un accidente pero, si la forma de percibirlos e interpretarlos ofreciendo, una armónica respuesta ante la desdicha.

Acepte que no ha obtenido una meta. Siempre es bueno revisar y elaborar nuevas estrategias para conseguir nuevas cosas para mejorar nuestra condición de vida.

De pasos pequeños, regulares, sistemáticos y organizados. Si usted está ahorrando para comprar un apartamento o un carro, espere, quizás este no sea el mejor momento, pero sin devaluar sus recursos.

Asesórese y no de palos a ciegas con sus metas. Estas deben ser realistas, pero tenga objetivos.

Busque el crecimiento en las perdidas y en las adversidades.

El divorcio, la quiebra de un negocio, la pérdida de un ser querido, siempre son retos. Un trauma bien manejado nos hace más fuertes y valoraremos más lo que nos queda.

Es necesario alimentar una imagen positiva de uno mismo. El que no se quiere a si mismo no puede amar a los demás…

Confíe en sus instintos. Todos tenemos un sexto sentido que nos advierte sobre las traiciones; nos avisa sobre las infidelidades, de amigos y de parejas y nos advierte, con fino olfato, cuando algo no va bien, pero, no le hacemos caso y luego, cual Chapulín, exclamamos “lo sospeche desde un principio”.

Haga las cosas que le resulten relajantes y que usted disfruta, siempre que no sean tóxicas y afecten a los demás: yoga, zumba, taichí, meditación, masajes, escuchar música clásica, ir a la playa y muchas mas, escoja.

Haga ejercicios con regularidad, siempre con orientación médica.

Caminar es el mas económico y beneficioso.

Sea abierto con las prácticas espirituales, y dentro de ese amplio menú, escoja con sinceridad y sin fanatismos.

Recuerde que si usted no esta bien tampoco podrá ayudar a los demás.

Propóngase desde hoy hacer un balance de las cosas que pueden mejorar en su salud física; su agenda laboral; su situación familiar.

Agregue, revaluar su situación económica; sus prácticas espirituales; su vida intima o emocional.

No aplique el aforismo de que en “casa del herrero asador de palo”, quiero decir , que si usted es pastor, sacerdote, médico , profesor, o consejero permanente, trate de mirar hacia adentro, pues, agrego yo: “ el que se lleva, de consejos y además, se los aplica, muere de viejo y conforme con su paso por la vida”, he dicho.