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La medalla de plata olímpica que le aseguró el matrimonio a velocista dominicano

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Tomado de Diario Libre

La bonita historia de Alexander Ogando y la ecuatoriana Mairzol Landázuri

SANTO DOMINGO: El velocista dominicano Alexander Ogando se enamoró de la ecuatoriana Marizol Landázuri y la sudamericana le puso una condición mayúscula para darle el “ok”, lo que no fue obstáculo para el sanjuanero. Si ganaba una medalla olímpica se casaban.

Ogando, quien cerró la histórica carrera de la cuarteta mixta dominicana de relevo 4X400 junto a Marileidy Paulino, Anabel Medina y Lidio Andrés Feliz para ganar la plata olímpica en Tokio, entonces recibió la aprobación de Landázuri, una velocista que ya acumula dos visitas olímpicas.

Un reporte del diario ecuatoriano El Comercio relata cómo la pareja se conoció, desarrolló una amistad y se casó.

Según narra la corredora esmeraldeña, desde el Mundial de Carreras de Relevos de Silesia 2021 empezó a hablar más seguido con el atleta dominicano Alexander Ogando Bautista. “Hablamos mucho y se dio todo”.

“Él siempre estaba enamorándome, yo estaba concentrada en mi participación en Tokio. A finales de julio, cuando estábamos en los Juegos Olímpicos, él llegó a mi habitación, nos pusimos a conversar y como era tarde, le dije que se vaya a dormir. Me pidió que lo deje 5 minutos más, mi compañera de habitación (Virginia Villalba), le dijo igual que se vaya. Él me indicó que quiere quedarse como si fuera mi esposo, entonces le respondí: ‘Cuando ganes una medalla olímpica, podré ser tu esposa’. Mi amiga se sonrió y él al retirarse me indicó: ‘Ah, esa es la condición’ y le contesté, ‘sí’”.

“Justamente el 31 de julio gana la medalla de plata en los relevos 4 x 400 y apenas llegó a la villa olímpica me fue a buscar con la medalla en la mano y me indica: ‘Ya puedes ser mi esposa’. Yo sabía que él estaba lesionado y no había corrido la semifinal, creí que no lo iban a considerar en la final. Al ver la medalla los ojos me quedaron como pescado. Mi amiga me indicó: ‘Marizol, en lo que te metiste porque eso iba en serio’. Tenía el corazón que me latía a velocidad de 500 km por hora, ni cuando me pongo en el partidero, la verdad que estaba muy nerviosa”, reconoce la velocista.

Marizol señala que luego de Tokio siguieron en contacto. “Yo estaba en Esmeraldas y me invitó a República Dominicana para que conozca a su familia y luego de una semana de estar acá salimos a cenar y ahí me propuso matrimonio. Le dije que sí porque es una persona a la que amo, me siento bien, su familia y su equipo me han aceptado bien y estaremos juntos en cualquier parte del mundo donde vayamos a competir o no”.

A pesar de que el atleta es más joven que la ecuatoriana, él tiene 21 y Landázuri 30; para ella, eso no es obstáculo para ser felices. “No importa la edad porque hay gente muy adulta que se sigue comportando como niños. Al final es con quien uno quiere estar, es el momento, es la persona que vas a compartir tu vida. La edad nunca en la vida ha sido un obstáculo para ser feliz. Me gusta él porque tiene mucha dedicación por lo que hace. A veces no es el tiempo que pasas con la persona, sino simplemente la persona, uno conecta y cuando existen intereses en común, es mucho mejor. Eso nos pasó, él me pidió matrimonio y me quedé en shock porque hay que vivir la vida, no me importa lo que diga la gente y hay que vivirlo como uno quiere”.

Sobre sus próximas competencias, Landázuri indica: “Estoy concentrada, tranquila.

 Estar fuera de Ecuador es tener mucha paz, es tener tranquilidad, lo llena de energía porque uno está fuera del país que uno ama sobreviviendo, pese a cualquier situación que se presente, entonces estoy acá, en República Dominica, porque necesito estar acá, es una ventaja para cualquier deportista que quiere prepararse mejor estar afuera de Ecuador. 

Mucha gente cree que uno sale a pasear, que pide apoyo para irse y no es así. Uno como profesional si quiere mejorar debe tomar esa decisión”.