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Carta a mi hijo Javier a propósito del Hotel Guarocuya

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Querido hijo: 

A raíz de que la constructora tuya y de Manuel, tu primo, ganara la licitación de la Liga Dominicana Contra el Cáncer para la construcción de un hospital Oncológico en el antiguo Hotel Guarocuya, adquiridos por ellos en arrendamiento por cuarenta años del Estado Dominicano, tuvimos una conversación sobre el tema y los diferentes aspectos que la obra conllevaría para la región y la comunidad de Barahona; en la mismas me presentaste tus argumentos sobre la necesidad de la misma para la región y yo actuando como abogado del diablo te presente las objeciones que yo veía para la construcción de dicho hospital en ese lugar. 

Recuerdo que unos de tus argumentos para justificar la obra era que el 65% de los pacientes oncológicos que van a las instalaciones de la Liga Dominicana Contra El Cáncer  en Santo Domingo son de la región Enriquillo y por demás de escasos recursos económicos, comprendí la necesidad de la obra en la región, pero a la vez te rebatí la factibilidad de la mismas, en el lugar que se pretende realizar,  con los siguientes argumentos: 

Los símbolos e iconos de las sociedades se respetan pues son elementos de la memoria colectiva de esos pueblos o sociedades y forman parte de su identidad. ¿Qué sería Barahona: Sin el Arco, Sin la Iglesia Santa Cruz, Sin la glorieta del parque, sin el parque de los Suero, sin sus plátanos, sin su café, sin el Curro, sin las lomas del Bahoruco? 

La idoneidad del lugar ubicado a diez metro del mar Caribe para instalar un hospital oncológico. 

¿Te imaginas que habría que hacer en ese hospital un día cualquiera entre el primero de junio y el 30 de noviembre ante el inminente paso de un huracán de categoría 5? Evacuarlo. 

El malecón de Barahona desde la entrada del muelle hasta el Hotel Guarocuya es el espacio para el esparcimiento y disfrute de la población de Barahona, en ese lugar se celebran los carnavales, las fiestas patronales y cualquier otra fiesta de carácter popular. ¿No necesitan los hospitales Oncológicos o de otra índole espacios donde el silencio y la tranquilidad sean requisitos imprescindibles para la sanación de los enfermos? 

Nunca se consulta a la sociedad; a la región Enriquillo en las últimas décadas se les ha tratado de imponer proyectos productivos, básicamente mineros extractivo (Oviedo, Zanzibar, Belfond. etc.) y de carácter social (hospital oncológico) a espalda de la sociedad y generalmente burlando todas las normas ambientales y de ordenamiento territorial; cuando la sociedad barahonera se levanta y le pone el frente a esos proyectos y sus promotores no pueden llevar a cabo sus descabellados propósitos entonces esgrimen el argumento de que en la región Enriquillo nos oponemos a todo, lo cual no es cierto, a lo que nos oponemos es a que se realicen proyectos que no tomen en cuenta a la sociedad, al ambiente y a los mejores intereses de la región; Porque nadie está obligado a que cualquier transeúnte entre en su casa y defeque en la sala de la misma. 

Javi a pesar de mis argumentos no estoy en contra de la construcción de un hospital oncológico en nuestra región, pero que sea en el lugar idóneo para el proyecto y para los enfermos, que son los principales actores en esta obra. Nosotros, en nuestra familia hemos tenido la desdicha de tener un paciente oncológico y hemos vivido la tragedia que eso representa para todos los integrantes de la misma. 

 Como sabrás he hecho contactos tratando de buscar el lugar idóneo, y creo en tener siempre una actitud proactiva y de ganar-ganar por lo que debemos abocarnos a generar acciones tendentes a buscar los terrenos adecuados para dicha obra y para eso debemos promover la creación de un frente entre todas las instituciones (Estado, Alcaldías, Universidades, etc.) y ONGs de la región a fin de encontrar el lugar adecuado donde construir el Hospital Oncológico del Suroeste. 

Benjamín Toral Fernández. 
Barahona 13 de junio del 2022.