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Mi lectura sobre la renovación del PLD en Barahona

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Por Ramón López Ynoa

El Partido de la Liberación Dominicana acaba de cumplir con las tareas que tenía pendientes del IX Congreso Ordinario José Joaquín Bidó Medina, y en tiempo récord, en apenas tres días consecutivos, reestructuró las direcciones medias en las que  6,000 militantes fueron electos, 176 distritos municipales, 105 municipios y 4 circunscripciones. 

En Barahona se estructuraron, por primera vez, once distritos municipales, y se reestructuraron sus once municipios y el comité provincial con una amplia participación de electores y de elegidos. En el municipal de Barahona por primera vez se integran a la dirección 20 dirigentes y en el provincial, 28 desde las bases del partido. 

Evidente fue la sintonía manifiesta del PLD con los nuevos tiempos, con las nuevas generaciones y condiciones de la sociedad dominicana lográndose direcciones políticas pertinentes en las que han de darse los encuentros de dos épocas, la análoga y la digital, tocándole a la primera ser el resguardo de una invaluable experiencia que servirá de balance a la fogosidad de las nuevas generaciones de la era digital que comenzarán hacer camino al andar. 

El proceso de renovación fue aleccionador en Barahona porque puso en balanza el dilema de avanzar al amparo de las nuevas configuraciones del partido, o en cambio, quedarse atrapado en un pasado no vigente y sin posibilidades de afrontar con éxito el desafío que tiene la organización de alcanzar el poder en el 2024. El partido decidió por lo primero.

De igual manera se puso en evidencia la existencia de un individualismo y un descreimiento manifiesto en contra del relevo generacional que por dialéctica se está produciendo en la organización política.

Todo avance tiene un costo, en este caso, político, pero necesario, y así como el águila que llegada a cierta edad tiene que tomar la difícil decisión de dejarse morir o enfrentar el reto de un doloroso proceso de renovación que le permitirá vivir mucho años más de vida, de igual manera el PLD asumió el proceso de renovación consciente de que pudieran darse efectos colaterales no deseados, aunque inevitables.

La instantaneidad de la información y la firme decisión de las altas direcciones salvaron situaciones que eran impensables en el esquema del PLD pre-renovación, pero que sirvieron para visualizar cómo es el PLD en la era digital.  

De ahí la firmeza exhibida por el enlace del Comité Político, Radhamés Camacho, y el presidente provincial reelecto, Eddy Mateo Vásquez, para hacer cumplir las líneas emanadas del IX Congreso Ordinario José Joaquín Bidó Medina y de las altas direcciones, ante la resistencia a que se produjera en Barahona la renovación del PLD.  

No fue extraño que algunos, rezagados y habiendo perdido, tal vez, la intuición política, no creyeran ni entendieran el proceso partidario, y pensaran que se podía actuar como antes, que se podía hacer lo de veinte y dos años atrás, pero resultó que no fue así y se produjo la renovación. 

No obstante, los máximos líderes de la provincia, esta vez sumada la participación de José del Castillo, miembro del Comité Político y senador de la República por Barahona, actuaron con prudencia y sapiencia políticas dejando puertas abiertas por las que puedan entrar y participar en las estructuras orgánicas del partido aquellos que, quizás, no crean en estos momentos que el PLD sigue siendo la única vía para devolverle al pueblo el bienestar perdido en 2020.

Pasado el proceso interno de reestructuración, ahora les toca a las recién electas direcciones políticas asumir el gran reto de garantizar la continuidad de las victorias electorales que históricamente ha tenido el PLD en la provincia y en sus municipios, particularmente, en el de Barahona. 

El autor es catedrático y reside en Barahona