Por Elizabeth Mora
Perder a un ser querido es una de las experiencias más duras que podemos atravesar. Y aunque todos sabemos que la muerte es parte de la vida, cuando llega el momento del duelo las palabras sobran y lo que más se necesita es apoyo humano.
Pero… ¿cómo acompañar sin incomodar? ¿Cómo estar presentes de una manera que alivie y no que pese? Muchas veces, con la mejor intención, decimos o hacemos cosas que no ayudan. Por eso vale la pena hablar con sencillez sobre algunas reglas básicas de educación y respeto para acompañar en esos momentos.
Estar, más que hablar
No necesitamos discursos ni frases perfectas. Un abrazo sincero, un “estoy aquí” o incluso solo tu presencia, dicen más que cualquier palabra. Muchas veces lo más valioso es escuchar en lugar de llenar los silencios.
Respetar tiempos y espacios
No todos viven el duelo de la misma forma. Algunos quieren compañía constante, otros prefieren estar en silencio. Forzar, apresurar o presionar no ayuda. Acompañar es estar disponibles, sin invadir.
Gesto sencillo, ayuda grande
Si tienes confianza con la familia, ofrecer un café, llevar comida o ayudar con un trámite puede ser más valioso que intentar “consolar”. En los duelos, los pequeños gestos son los que alivian de verdad
Cosas que NO debemos hacer en un funeral o servicio religioso
Cuando solo somos allegados, el respeto debe ser doble. Aquí un recordatorio de lo que conviene evitar:
1. Acaparar la atención. El funeral no es el momento para hablar de ti o de tus propias pérdidas, tampoco debes acaparar a los dolientes El protagonismo es de la familia.
2. Dar sermones o consejos Frases como “tienes que ser fuerte” o “ya pasó, sigue adelante” solo hieren más, tampoco valla a dar discurso en ese momento solo los parientes muy cercanos deben hacer eso... los demás respeto y prudencia.
3. Hacer preguntas incómodas Evita cuestionar cómo ocurrió la muerte o detalles dolorosos.
4. Llevar conversaciones banales o chistes Aunque intentes “romper el hielo”, puede sonar irrespetuoso.
5. Usar el celular de manera inapropiada. Ni fotos, ni videos , si usted no ha sido contratado para cubrir ese evento tan doloroso absténgase ; es momento de respeto.
6. Vestir de manera llamativa. No se trata de lucirse; lo correcto es ropa sobria y acorde a la ocasión.
7. Quedarse más de lo necesario. Si no eres de la familia cercana, tu presencia breve y respetuosa es suficiente.
8. Criticar rituales o creencias. Aunque no compartas la fe de la familia, acompaña en silencio y con respeto.
Después del funeral: el verdadero acompañamiento
El duelo no termina con el entierro. De hecho, es después, cuando todos se marchan, que el dolor se hace más fuerte. Un mensaje, una llamada o una visita sencilla semanas después puede ser un verdadero regalo para el corazón de los deudos.
Acompañar en un duelo no es cuestión de palabras bonitas ni de fórmulas mágicas. Es más bien un ejercicio de empatía: respetar, escuchar y estar presentes. Al final, lo que de verdad queda en la memoria de quien sufre no es lo que dijimos, sino la forma en que supimos acompañar con cariño y consideración.
Estar presentes en los momentos difíciles de los demás... sin perder la prudencia y el sentido común.
La autora: Dra. Elizabeth Mora, MSc.
Psicoterapeuta especialista en terapia sexual, familiar y de pareja.
Terapeuta cognitivo conductual niñas, niños y adolescentes.
Reside en Barahona.
