Esta semana he escuchado, más veces de las que quisiera, la frase: “este es un gobierno entreguista”. La he escuchado incluso más que “el padre nuestro”. Pero, ¿de dónde viene esa afirmación que algunos repiten sin detenerse a examinar los hechos?
Todo comenzó con la visita a República Dominicana del secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, quien fue recibido por el presidente Luis Abinader en un encuentro orientado a fortalecer la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico y ampliar las acciones conjuntas en materia de seguridad regional.
Lejos de ser un hecho aislado, esta visita reafirma la confianza de Estados Unidos en los avances de nuestro país y en los mecanismos de coordinación que ambos gobiernos han construido frente al incremento del tráfico de drogas en el Caribe.
Sin embargo, como ocurre con frecuencia, ciertos grupos que se oponen a todo y justifican poco salieron de inmediato a protestar, acusando al presidente Abinader de ser “entreguista”, de comprometer la soberanía nacional y de supuestamente ceder ante intereses extranjeros.
Pero la realidad es muy distinta.
Vivimos en una aldea global donde todo lo que ocurre en un país impacta, de manera directa o indirecta, a sus socios estratégicos. Y quizá muchos de los que opinan sin base desconocen que Estados Unidos es, desde hace décadas, nuestro principal socio comercial. Lo que afecta a su economía inevitablemente impacta a la nuestra.
Solo en 2024, las importaciones dominicanas desde Estados Unidos ascendieron a US$ 12,040.3 millones, equivalente al 40.2 % de todas las importaciones nacionales.
Ese mismo año, el comercio bilateral de bienes y servicios entre ambas naciones alcanzó alrededor de US$ 33.4 mil millones. Y de igual forma los datos, señalan que las exportaciones de bienes de la República Dominicana hacia Estados Unidos en 2024 ascendieron a aproximadamente US$ 7.62 mil millones.
Entonces cabe la pregunta:
¿Para manejar un intercambio comercial de decenas de miles de millones no somos entreguistas, pero para coordinar acciones contra el narcotráfico sí lo somos?
Casi tres cuartas partes de la diáspora dominicana vive en Estados Unidos.
Se estima que entre 2.4 y 2.7 millones de dominicanos y descendientes residen allá, conformando la mayor comunidad dominicana del exterior.
¿Para ese fenómeno tampoco somos entreguistas?
En 2024, República Dominicana recibió aproximadamente US$ 10,756 millones en remesas, un monto que representó cerca del 8.7 % del PIB. Y de esas remesas, entre el 80 % y el 85 % provienen de los Estados Unidos.
¿Tampoco ahí hay entreguismo? ¿Solo lo hay cuando se habla de combatir el narcotráfico?
Los aeropuertos que algunos mencionan con liviandad serán objeto de coordinación operativa, no de control extranjero. Se trata de acciones conjuntas para detener el flujo de drogas que históricamente han salido desde nuestro territorio hacia distintos mercados del mundo. Calificar eso como entreguismo no solo es ignorancia; es doble moral.
Quienes hoy gritan “soberanía” parecen olvidar que la verdadera pérdida de soberanía ocurre cuando el crimen organizado se fortalece, no cuando un país coordina esfuerzos internacionales para combatirlo.
“Defender la soberanía no es aislarse; es tener la valentía de cooperar para proteger lo que nos pertenece.”
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